Nasry Asfura, el político del Partido Nacional cuestionado por actos de corrupción a nivel local e internacional fue declarado presidente el 24 de diciembre, a pesar de no contar con la firma de uno de los consejeros.
De origen palestino, Asfura fue declarado como presidente ante tras 24 días de incertidumbre luego que se denunciara manipulación de actas y otros problemas en el sistema TREP.
Una vez declarado presidente, calificado por los demás partidos como una forma ilegal y arbitraria promovida por Donald Trump, aseguró que se objetivo será poner mano dura a la criminalidad.
Su campaña giró en torno a una estrategia de seguridad enfocada en el combate frontal al crimen organizado y la corrupción institucional, dos de los más grandes desafíos del gobierno hondureño.
Asfura, conocido como “Papi a la orden”, enfatizó su capacidad para tomar decisiones difíciles y su experiencia previa como alcalde de Tegucigalpa, donde impulsó importantes proyectos de infraestructura y estrategias de desarrollo social.
El declarado presidente electo ha sido mencionado en varios casos de corrupción a nivel nacional e internacional.

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