Las tácticas de confrontación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han estado en el centro del escrutinio público, especialmente tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años abatida por un agente de la agencia en Minneapolis el pasado 7 de enero durante un operativo migratorio, lo que provocó indignación nacional y protestas en varias ciudades.
Los datos oficiales y reportes periodísticos indican que al menos cuatro migrantes han muerto bajo custodia de ICE en los primeros diez días de 2026, una cifra que sigue una tendencia preocupante tras un 2025 registrado como el año más letal para detenidos en instalaciones de inmigración en más de dos décadas.
Según los comunicados, las muertes en custodia incluyen a hombres de entre 42 y 68 años de edad, provenientes de países como Honduras, Cuba y Camboya. En dos casos se atribuyeron las muertes a problemas cardíacos, mientras que en otros la causa aún no ha sido esclarecida públicamente.
La cifra de fallecidos en 2025 fue especialmente alta: al menos 30 personas murieron mientras estaban detenidas por ICE, superando el total de muertes bajo custodia durante los cuatro años de la administración anterior. La tendencia ha encendido las alarmas de organizaciones de derechos humanos y grupos civiles que señalan fallas en el manejo de detenidos, atención médica insuficiente y uso excesivo de la fuerza.
El caso de Renee Good ha sido objeto de análisis y críticas de entidades como Human Rights Watch, que calificó su muerte como injustificada tras revisar videos del incidente publicados en redes sociales. Las circunstancias generaron manifestaciones y vigilia en Minneapolis y otras ciudades, con llamados a una investigación exhaustiva y a reformas en las políticas de detención y cumplimiento migratorio.
La muerte de Good se suma a otros casos recientes que han intensificado el debate sobre las prácticas de ICE y su supervisión. En Texas, por ejemplo, un inmigrante cubano falleció bajo custodia en un centro de detención, y el forense local ha señalado que su muerte podría ser clasificada como homicidio tras un examen preliminar que señala asfixia por compresión de cuello y pecho.
Organizaciones defensoras de los derechos civiles han pedido cambios estructurales en los procedimientos de detención y mayor transparencia en las investigaciones de muertes bajo custodia federal. El aumento de víctimas y la ampliación de operaciones de la agencia, bajo la administración actual, han reactivado también movimientos que demandan la revisión profunda del papel de ICE en las comunidades de inmigrantes de todo el país.

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