La presunta interferencia electoral en Colombia ha generado polémica tras las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien acusó a Estados Unidos de intentar influir en las próximas elecciones de 2026.
Según Petro, la injerencia estadounidense representa un riesgo para la soberanía y la democracia colombiana, intensificando el debate sobre la transparencia del proceso político en la región.
Durante una intervención pública, el mandatario colombiano criticó la postura oficial de Estados Unidos frente a su gobierno y advirtió sobre lo que considera un intento de manipulación política desde el exterior.
Petro señaló que “la democracia colombiana debe ser respetada por todas las naciones”, y subrayó que cualquier interferencia en el proceso electoral desestabiliza la confianza de la ciudadanía y vulnera la autonomía nacional.
"La presencia de mandatarios regionales en el país norteamericano tiene que ver con la decisión del gobierno de EEUU de entrar en las elecciones de Colombia", denunció el presidente colombiano.
Contexto internacional y reacciones políticas
Esta acusación se suma a una serie de tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, países cuyos vínculos han estado marcados por la cooperación, pero también por desacuerdos en temas como el narcotráfico y los derechos humanos.
Diversas figuras políticas colombianas han solicitado que se investiguen de manera transparente las supuestas acciones de injerencia extranjera, mientras sectores sociales llaman a fortalecer la vigilancia electoral.
La comunidad internacional, por su parte, observa con cautela el desarrollo de estos señalamientos, ya que la estabilidad democrática en Colombia tiene repercusiones directas en América Latina.
Los analistas políticos recalcan la importancia de contar con organismos observadores independientes y con garantías para que las elecciones sean libres y auténticas.

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