Un nuevo estudio estadounidense sugiere que el consumo regular de café o té podría estar asociado con un menor riesgo de desarrollar demencia. La investigación, que siguió durante 40 años a más de 130,000 participantes, analizó los hábitos de consumo de estas bebidas y su relación con la salud cognitiva.
Los resultados indicaron que el consumo moderado de café con cafeína —aproximadamente dos a tres tazas al día— se relaciona con el menor riesgo de demencia. Sin embargo, beber más de esa cantidad no ofreció beneficios adicionales. El café descafeinado, por su parte, no mostró un vínculo claro con la reducción del riesgo.
Los expertos señalan que estos hallazgos muestran una asociación, pero no prueban que la cafeína prevenga directamente la demencia. Se cree que la cafeína y los antioxidantes presentes en café y té podrían reducir la inflamación y el estrés oxidativo, factores relacionados con el daño celular. No obstante, mantienen que hábitos saludables como el ejercicio, la alimentación equilibrada y un buen descanso siguen siendo esenciales para la salud cerebral a largo plazo.