El sangriento enfrentamiento entre la policía y el crimen organizado en Río Janeiro, Brasil, ha generado conmoción a nivel nacional e internacional.
En medio de una ola de violencia, grupos armados asociados al narcotráfico respondieron a las operaciones policiales con firmeza, utilizando armamento exclusivo militar y hasta drones.
De acuerdo con autoridades locales, la violencia se desató tras un intento de la policía de capturar a líderes criminales que coordinaban operaciones ilícitas desde comunidades de difícil acceso.
El incidente dejó al menos 60 muertos, incluyendo cuatro uniformados que fallecieron en el cumplimiento de su deber y 60 miembros de grupos armados, presuntos criminales y algunas bajas civiles, lo que pone en evidencia la magnitud del problema del crimen organizado en Brasil.
El impacto en la población y la reacción internacional
Los habitantes de Río de Janeiro, capital de Brasil, han resultado particularmente afectados, ya que muchas escuelas y comercios suspendieron actividades por temor a ser alcanzados por la violencia.
Diversas organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por el uso excesivo de la fuerza y la seguridad de la población civil.
Desde el gobierno federal se anunció el envío de refuerzos policiales y se estudian nuevas estrategias para restaurar la calma en uno de los destinos turísticos emblemáticos de América Latina.

Imágenes cortesía.