En un nuevo giro en el conflicto en Medio Oriente, Israel ha establecido un plazo de 60 días a Hamas para que se produzca el desarme total en la Franja de Gaza.
Esta medida busca ejercer presión directa sobre el movimiento islamista, exigiendo la entrega completa de armas como condición para detener las operaciones militares en la región.
Según fuentes oficiales, el gobierno israelí advirtió que, de no cumplirse el plazo, lanzará acciones más contundentes contra Hamas.
La decisión surge tras semanas de intensos combates y denuncias internacionales, incrementando la tensión y el riesgo de una escalada mayor.
El plazo impuesto se enmarca en el contexto de una ofensiva sostenida y de llamados internacionales para cesar la violencia.
Reacciones internacionales y consecuencias en la población civil
La presión israelí ha generado reacciones mixtas a nivel mundial. Algunas potencias occidentales respaldan la exigencia de desarme, mientras organizaciones humanitarias temen un aumento de la crisis humanitaria en Gaza si la situación se agrava.
La población civil se encuentra en el centro de la preocupación, enfrentando desplazamientos forzados, bloqueos y dificultades para acceder a ayuda básica.
Mientras Israel deja claro que no tolerará la permanencia de armas en poder de grupos considerados terroristas, Hamas no ha hecho hasta ahora declaraciones oficiales sobre su postura frente al ultimátum.
No obstante, analistas advierten que las condiciones para la implementación de un desarme efectivo son complejas y podría desencadenar nuevos enfrentamientos.