La medicina marcó un hito en el Reino Unido con el nacimiento de Hugo Powell, el primer bebé en ese país gestado en un útero trasplantado de una donante fallecida. El acontecimiento ocurrió en el Queen Charlotte’s and Chelsea Hospital, en Londres. Además, representa un avance significativo en los tratamientos de fertilidad y trasplantes.
La madre del recién nacido, Grace Bell, es una profesional del área tecnológica de unos 30 años. Ella nació con el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), una condición congénita poco frecuente que impide el desarrollo del útero. Este diagnóstico fue recibido durante su adolescencia y parecía descartar la posibilidad de un embarazo. Sin embargo, en 2024, su situación cambió gracias a una compleja cirugía de siete horas dirigida por la cirujana Isabel Quiroga. Esta especialista del Centro de Trasplantes de Oxford lideró el procedimiento para trasplantarle el órgano donado.
Hugo nació por cesárea en diciembre con un peso de 3,1 kilogramos. Para Grace, su llegada representa un hecho extraordinario y profundamente significativo. La madre expresó su agradecimiento hacia la donante y su familia. También destacó que el nacimiento de su hijo fue posible gracias a un acto de generosidad que siempre será recordado.
La donante, una joven que había decidido donar sus órganos antes de fallecer, permitió no solo este nacimiento, sino también el trasplante de otros cinco órganos que salvaron la vida de cuatro personas más. Sus padres manifestaron que, pese al dolor por la pérdida, el hecho de que su hija ayudara a otros les brindó consuelo y dejó un legado de solidaridad.
Este caso abre nuevas posibilidades para mujeres que nacen sin útero o que lo pierden por enfermedades, ofreciendo esperanza a quienes desean formar una familia gracias a los avances de la medicina moderna y a la importancia de la donación de órganos.