El secretario de Estado senador Marco Rubio notificó al Congreso de Estados Unidos que el presidente Donald Trump planea comprar Groenlandia, una revelación que ha causado sorpresa y debate tanto dentro como fuera del país.
Esta información, difundida por The New York Times, ha puesto sobre la mesa el interés estratégico que la administración Trump tiene por este vasto territorio ártico.
En la carta presentada al Congreso, Rubio expuso que Trump considera la compra de Groenlandia como una oportunidad para fortalecer la presencia estadounidense en el Ártico, una región de creciente interés global debido a sus recursos minerales y posición geopolítica.
La noticia ha generado diversas opiniones entre legisladores, especialistas en política exterior y gobiernos internacionales, incluyendo el de Dinamarca, país al que pertenece formalmente la isla.
¿Por qué Groenlandia es importante para Estados Unidos?
Groenlandia es la isla más grande del mundo y se considera estratégica por varias razones: su ubicación permite un acceso privilegiado a rutas marítimas emergentes por el deshielo, posee reservas de minerales críticos y podría fortalecer las bases militares estadounidenses en la región.
No es la primera vez que Estados Unidos aborda la idea; en ocasiones anteriores se ha planteado aumentar su influencia en el Ártico.
La propuesta de Trump ha causado inquietud entre aliados europeos y una reacción firme por parte de Dinamarca, rechazando la posibilidad de negociar la venta.
“Groenlandia no está en venta”, declaró el gobierno danés, enfatizando la autonomía y la identidad de los groenlandeses.
Esta iniciativa de compra histórica recuerda momentos en que Estados Unidos expandió su territorio mediante adquisiciones como la compra de Alaska. Sin embargo, expertos consideran que en el contexto actual, una operación de esta magnitud sería compleja y controversial, tanto por las implicaciones diplomáticas como por la identidad de los pueblos involucrados.