Partículas de la atmósfera terrestre han sido arrastradas al espacio por el viento solar y depositadas en la superficie de la Luna durante miles de millones de años, donde se han mezclado con su suelo, según revela un nuevo estudio científico.
La investigación ayuda a explicar un misterio que ha intrigado a la comunidad científica por más de 50 años, desde que las misiones Apollo trajeron a la Tierra muestras de regolito lunar que contenían rastros de agua, dióxido de carbono, helio y nitrógeno. Hasta ahora, no estaba claro cómo estas sustancias llegaron a quedar incrustadas en el polvo lunar.
El estudio sugiere que el viento solar habría actuado como un “puente” natural entre ambos cuerpos celestes, transportando partículas desde la atmósfera terrestre hasta la Luna a lo largo de extensos periodos de tiempo. Este proceso habría contribuido a enriquecer el regolito con elementos clave.
“Las futuras misiones lunares, e incluso eventuales colonias, probablemente dependerán de recursos que puedan obtenerse localmente y no requieran ser enviados desde la Tierra”, explicó Eric Blackman, coautor del estudio y profesor del Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Rochester, en Nueva York.
Los hallazgos abren nuevas posibilidades para comprender la interacción entre la Tierra y la Luna, así como para el desarrollo de estrategias de exploración más sostenibles en el espacio.