Una nueva investigación vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre si el dinero realmente puede aumentar la felicidad… y hasta qué punto.
Durante años, el estudio de Daniel Kahneman y Angus Deaton sostuvo que la satisfacción con la vida crecía a medida que aumentaban los ingresos, pero solo hasta unos 75.000 dólares anuales. A partir de esa cifra, afirmaban, el bienestar emocional dejaba de mejorar de forma significativa.
Sin embargo, un análisis más reciente encabezado por Matthew Killingsworth, de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, ofrece una perspectiva diferente. Tras examinar datos de más de 33.000 adultos, el investigador encontró que el bienestar continúa aumentando incluso en niveles de ingresos altos, lo que contradice la idea del “techo” de felicidad.
Los expertos señalan que el dinero puede influir en el estado emocional al proporcionar mayor control sobre la vida, reducir el estrés financiero y facilitar experiencias positivas. No obstante, recalcan que la felicidad no depende únicamente de los ingresos y que otros factores —como las relaciones personales, la salud y el propósito de vida— siguen siendo claves en el bienestar.

Foto: Shutterstock