Francia vive momentos de gran tensión mientras los llamados a la renuncia de Macron aumentan en las calles de ciudades como París, Marsella y Lyon.
La protesta social, que lleva meses activa, se ha intensificado luego de nuevas políticas gubernamentales impopulares y recientes declaraciones de Emmanuel Macron que han generado indignación entre distintos sectores sociales.
Los manifestantes exigen cambios profundos y apuntan directamente al presidente Macron, multiplicando los cánticos y pancartas que piden su salida inmediata del poder.
Los sindicatos, colectivos estudiantiles y organizaciones sociales rechazan las reformas económicas y el manejo gubernamental de temas sensibles, como la seguridad y el costo de vida.
Francia ante un clima de descontento social
Este clima de descontento no es nuevo en Francia, que históricamente ha sido terreno fértil para amplias movilizaciones sociales.
Sin embargo, la actual ola de protestas muestra signos de una crisis política francesa más profunda.
Las últimas encuestas reflejan una caída significativa en la aprobación de Macron, y algunos analistas advierten sobre la posibilidad de un endurecimiento del conflicto político si las demandas no son atendidas.
El Palacio del Elíseo, hasta el momento, se mantiene firme en su postura, reiterando la legitimidad del gobierno y su compromiso con las reformas, aunque el malestar en las calles puede convertirse en un factor determinante para el futuro político del país.

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