El desenlace del destino de la plataforma continental de Colombia y Nicaragua se encontraba en manos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ubicada en La Haya, Países Bajos. En un veredicto contundente, el tribunal supremo de las Naciones Unidas otorgó una victoria rotunda a Colombia, poniendo fin a una larga historia de disputas legales con Nicaragua.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió su fallo sobre la segunda demanda presentada por Managua contra Bogotá, siendo esta la última disputa pendiente por resolver. En esta ocasión, el país centroamericano reclamaba una extensión de su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas contadas desde su costa, sin embargo, la Corte no accedió a su solicitud.
Debido a que Colombia no ha ratificado la Convención del Mar (Convemar), la cual establece las normas para resolver conflictos de superposición de fronteras marinas, como las pretensiones planteadas por Nicaragua, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) debía determinar si dicha superposición se ajustaba a los principios del derecho consuetudinario internacional. La respuesta de la CIJ fue negativa, indicando que no se ajustaba a dichos principios. Además, se esperaba que la CIJ se pronunciara sobre los criterios en el derecho consuetudinario internacional para establecer los límites de una plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas, pero dado que la respuesta a la primera cuestión fue negativa, la segunda cuestión quedó sin base.
Tanto el procedimiento utilizado por la Corte para resolver este caso, el cual nunca había sido empleado antes, como el resultado obtenido, están estableciendo un precedente a nivel internacional.
El expresidente Juan Manuel Santos y la ex canciller María Ángela Holguín expresaron su gratitud hacia todo el equipo de defensa y aquellos que contribuyeron de alguna manera, incluyendo a los abogados internacionalistas, por su dedicación y compromiso en este proceso", comentaron en relación al fallo de la Corte.
Ambos explicaron que el fallo de la Corte respaldó la posición que plantearon desde el inicio del litigio, argumentando que según la costumbre internacional, no es posible que una reclamación de una plataforma extendida como la de Nicaragua, más allá de las 200 millas, pueda socavar los derechos de Colombia en el Caribe.