La estructura económica de «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) abatido a disparos en una operación conjunta México y EEUU, ha sorprendido a investigadores y autoridades.

En los registros encontrados existen niveles de detalle y organización con el que el narcotraficante administraba sus actividades ilícitas.

Esta economía criminal no solo involucraba la venta de drogas. Además, implicaba una red sofisticada de pagos, vigilancia y control social, según las investigaciones.

El modelo de la «narconomina» de «El Mencho», como la denominó el medio El Universal, se caracterizaba, por la precisión contable. Incluía desde el pago semanal a policías cómplices hasta el control de los llamados “halcones”. Son jóvenes que reciben sueldos por vigilar movimientos de las autoridades en las calles.

Además, incluye la operación de “maquinitas” (juegos de apuestas ilegales) y diversas actividades paralelas que fortalecían la economía del cártel, todo contabilizado meticulosamente.

El rol de las “maquinitas” y halcones en la estructura económica

Uno de los aspectos más llamativos descritos en la investigación es cómo el CJNG administra detalladamente el dinero generado por las “maquinitas”. Además, lo administra en otros negocios locales bajo su control.

Los “halcones” suelen ser adolescentes que ganan entre 145 a 170 dólares (2,500 y 3,000) pesos cada semana. Por otro lado, policías municipales forman parte activa de la estructura recibiendo cuotas periódicas.

Esto demuestra cómo la economía criminal se integra en la vida cotidiana y corrompe instituciones.

De acuerdo con los documentos en el mes de diciembre de 2025 «El Mencho» obtuvo una ganancia de 464 mil dólares, unos 8 millones 781 mil 353 pesos mexicanos, por venta de marihuana, cocaína, metanfetamina y fentanilo, además del regenteo de máquinas tragamonedas en el municipio de Tapalpa.

El sistema implementado por el líder del CJNG era tan meticuloso que la organización lleva libros de cuenta y listas de pagos automatizadas.

Este fenómeno pone en evidencia la sofisticación de los grupos criminales y el reto que enfrentan las autoridades para desmantelar estas redes.