Un incidente reciente de crueldad hacia los animales generó gran indignación entre numerosas personas en México, debido al sufrimiento infligido a la víctima. El caso en cuestión involucra a Lobo Lobito, un cachorro de Husky Siberiano de 10 meses de edad que fue objeto de un ataque con aceite caliente en Guerrero.
Según los testimonios de la familia del cachorro, el acto de agresión tuvo lugar a finales de mayo, cuando el perro ingresó al terreno adyacente donde se encontraba el negocio de sus vecinos a través de una abertura en la cerca que dividía ambos terrenos.
Los comerciantes no habían presentado ninguna queja respecto a la presencia del perro en sus establecimientos ni habían manifestado ningún tipo de incomodidad, por lo que la familia no era consciente de la situación. No obstante, uno de los vecinos, cuya identidad aún no ha sido revelada, arrojó aceite hirviendo al perro con el objetivo de ahuyentarlo.
Como resultado del ataque, Lobo sufrió quemaduras graves de tercer grado que incluso pusieron en peligro su vida, tal como se menciona en el testimonio compartido por Patricia Arellanes en plataformas de redes sociales.
«Tuve muchas dudas antes de hacer esta publicación, ya que nuestra máxima prioridad era sanar a Lobo y evitar que muriera a causa de las terribles quemaduras que le infligieron esas personas inhumanas. Realmente no encuentro otra palabra para describirlos», expresó la miembro de la familia que convive con Lobo.
En su mensaje, Patricia mencionó que el proceso de recuperación del cachorro ha sido extremadamente difícil, ya que «llora en cada curación, llora por las noches debido al intenso dolor que experimenta».

Hasta la última actualización compartida por Patricia y Liset, su hermana, no se ha logrado identificar a la persona responsable del ataque, ya que no existen pruebas suficientes para realizar una acusación directa.
La familia planteó una hipótesis en la que sugieren que posiblemente la persona responsable del ataque estaría relacionada con el restaurante que se encuentra cerca, ya que sería el único establecimiento que tendría acceso inmediato a aceite hirviendo. Sin embargo, hasta el momento de esta publicación, no se ha identificado a ningún sospechoso.
Liset Arellanes comunicó que la propietaria del restaurante, al enterarse de lo sucedido, la visitó con el fin de obtener más detalles sobre la situación. Desde entonces, la dueña del restaurante ha visitado repetidamente a Liset para informarse sobre el estado de salud de Lobo.
«Es importante destacar que mi vecina mencionada anteriormente está dispuesta a colaborar en todas las investigaciones necesarias tanto dentro como fuera de su negocio para encontrar al presunto responsable. Les aseguro que juntos encontraremos al responsable de este delito», escribió en una publicación compartida en Facebook.
En relación al trágico ataque contra el perrito, la familia ha recibido asesoramiento legal para presentar la denuncia correspondiente ante las autoridades de Protección Ambiental del estado.
A pesar de la gravedad de las heridas, la familia de Lobo señaló que el cachorro ha experimentado una mejora en su estado de salud, ya que algunas de las quemaduras han comenzado a sanar.
Según la Ley de Bienestar Animal de Guerrero, el maltrato se define como «cualquier acción, acto u omisión consciente o inconsciente por parte de los seres humanos que cause dolor o sufrimiento a los animales». Además, cualquier forma de maltrato se considera una «infracción grave» según la ley.