El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, declaró que el último ataque masivo contra Kiev demuestra que Rusia no tiene intenciones reales de terminar la guerra.
En la noche del 26 de diciembre, la capital ucraniana fue escenario de un nuevo bombardeo ruso, uno de los más intensos en las últimas semanas.
Según Zelenski, estas acciones envían un mensaje claro sobre la postura de Moscú y evidencian la urgencia de reforzar la defensa aérea del país.
Ucrania bajo fuego: respuesta internacional y consecuencias civiles
Por lo menos 53 personas resultaron heridas en la ofensiva, la mayoría civiles, según reportes oficiales.
Las explosiones causaron severos daños en zonas residenciales y dejaron imágenes de caos en varios distritos de la ciudad.
Líderes de países occidentales, como Alemania y Estados Unidos, han condenado estos hechos y reiterado su apoyo a Ucrania, ante la escalada militar rusa.
Zelenski enfatizó la necesidad de recibir más ayuda de aliados internacionales para fortalecer el sistema de defensa aérea, reiterando que el ataque masivo contra Kiev solo agrava la situación humanitaria y las pérdidas materiales.
Varios sistemas de alerta antiaérea fueron activados durante la ofensiva, lo que permitió minimizar el número de víctimas, pero la magnitud de los daños sigue siendo preocupante.