Estados Unidos ha anunciado la imposición de aranceles progresivos contra Nicaragua, reforzando su estrategia de presión económica sobre el gobierno de Daniel Ortega.
Esta nueva medida busca restringir la economía nicaragüense y responder a lo que Washington califica como una “continua represión” y “falta de democracia”, según informó la Casa Blanca.
A través de un comunicado oficial, la administración estadounidense detalló que estos aranceles aumentarán paulatinamente sobre productos seleccionados, impactando principalmente a las exportaciones textiles y agrícolas nicaragüenses.
Esta decisión amplía el régimen de sanciones económicas ya existente contra el país centroamericano, en respuesta a las constantes denuncias de violaciones a los derechos humanos y falta de libertades civiles bajo el liderazgo de Ortega.
"Nicaragua ha explotado a sus propios trabajadores, lo que ha dado lugar a condiciones de competencia desleales; ha confiscado los intereses de propiedad de instituciones religiosas nacionales y extranjeras y de personas o empresas estadounidenses; y ha creado un entorno de alto riesgo para las empresas de Estados Unidos" detalla el informe de 46 páginas.
Características de los nuevos aranceles y posibles impactos
Los aranceles progresivos contra Nicaragua implican una subida gradual de impuestos a las importaciones nicaragüenses en el mercado estadounidense.
Además, las autoridades norteamericanas han advertido que la presión podría aumentar si no se observan cambios significativos en materia de derechos humanos y gobernanza democrática en Nicaragua.
Analistas económicos advierten que estos aranceles podrían agravar la ya delicada situación social y financiera en Nicaragua, afectando a miles de familias que dependen del comercio con Estados Unidos.
Por otra parte, varios países de la región observan con atención el desarrollo de estas medidas y su impacto geopolítico.

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