La administración Trump ha aprobado recientemente el acceso de agentes migratorios a un avanzado software espía, una medida que refuerza el control migratorio en Estados Unidos y genera preocupación entre defensores de derechos civiles. Este acuerda autoriza al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a utilizar tecnología de vigilancia avanzada en sus operaciones.

El software espía, proporcionado por Paragon, es capaz de recopilar datos detallados sobre individuos, como historial de llamadas, ubicaciones y mensajes, lo que podría facilitar el rastreo y detención de personas indocumentadas. Organizaciones defensoras de derechos humanos han alertado sobre los riesgos de abuso y la posible vulneración de la privacidad de migrantes y ciudadanos.

La noticia ha motivado debates en torno a los límites del control migratorio y el impacto en la privacidad de quienes residen en territorio estadounidense. Para muchos observadores, la aprobación de esta tecnología representa un paso más hacia la vigilancia masiva en nombre de la seguridad nacional.

De acuerdo con activistas, su uso podría derivar en “perfiles automatizados” y errores administrativos que afecten a comunidades vulnerables. Desde la administración Trump se argumenta que esta herramienta resulta imprescindible para fortalecer el sistema de inmigración y proteger fronteras.

Sin embargo, diversas organizaciones han pedido una supervisión independiente y el establecimiento de límites claros para evitar excesos. En la región centroamericana, este tipo de medidas es percibido como un obstáculo adicional para quienes buscan oportunidades en Estados Unidos.

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