Las agencias de inteligencia de Estados Unidos concluyeron que el programa de enriquecimiento de uranio de Irán quedó “prácticamente destruido” tras los ataques conjuntos realizados con Israel en junio del año pasado. Desde entonces, Teherán no ha intentado reconstruir esa capacidad.
El informe, presentado ante un comité del Senado, forma parte del análisis anual de amenazas elaborado por la comunidad de inteligencia estadounidense. Además, la evaluación fue respaldada por la directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard. Ella explicó que el documento recoge la visión conjunta de varias agencias sobre los riesgos para la seguridad del país.
Estas conclusiones contrastan con la postura del presidente Donald Trump y su administración. Ellos han sostenido que el programa nuclear iraní representaba una amenaza inminente que justificaba la intervención militar.
Durante la comparecencia, legisladores evidenciaron las diferencias entre la evaluación de los organismos de inteligencia y el discurso político del gobierno, lo que ha generado tensiones internas sobre la justificación de las acciones militares en Medio Oriente.
El informe señala que, pese al debilitamiento del programa nuclear, la situación en la región sigue siendo compleja. Por eso, requiere monitoreo constante por parte de las autoridades estadounidenses.