La reciente declaración del presidente Gustavo Petro ha dejado clara la postura del gobierno colombiano ante los rumores sobre posibles movimientos militares en la frontera.
Petro aseguró que Colombia no prestará su territorio para una invasión a Venezuela, y descartó categóricamente la participación de su país en cualquier acción militar extranjera contra el gobierno de Nicolás Maduro.
«No prestará su territorio para una invasión. ¿Cómo vamos a permitir una invasión?», dijo el presidente colombiano.
Estas afirmaciones surgen después de que medios internacionales informaran sobre un aparente despliegue militar de Estados Unidos cerca de la región fronteriza colombo-venezolana.
Petro enfatizó que su gobierno mantiene una política exterior basada en la no intervención y en el respeto a la soberanía de los Estados, subrayando la importancia de mantener relaciones diplomáticas estables en la región.
«América Latina, que es dueña del Caribe, no puede soportar eso y quedarse callada porque sino después las bombas caerán es en Bogotá, Río de Janeiro, Manaos y otras ciudades de la región», agregó.
Reacciones en la región y contexto internacional
La decisión de Colombia se produce en un contexto regional tenso, marcado por la presión internacional hacia Venezuela y los movimientos estratégicos de Estados Unidos.
Según fuentes oficiales, el gobierno colombiano ha instruido a sus fuerzas armadas para mantenerse al margen de cualquier provocación o maniobra que ponga en riesgo la seguridad fronteriza.
Colombia y Venezuela han experimentado altibajos en sus relaciones diplomáticas durante la última década, pero Petro ha insistido en la importancia del diálogo bilateral.
“No permitiremos ninguna base extranjera ni movimiento armado desde nuestro suelo”, reiteró el mandatario en declaraciones públicas.
Este anuncio de Petro ha sido bien recibido por sectores que promueven la paz en la región, aunque también ha generado controversia, considerando el rol estratégico de Colombia para Washington.