La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha encendido las alarmas sobre el creciente número de personas que sufren problemas de salud mental en el mundo.

Según un reciente informe, más de mil millones de personas, una de cada ocho a nivel global enfrentan trastornos mentales, una cifra sin precedentes que refleja la urgente necesidad de priorizar la atención en la salud mental.

Entre los principales factores que inciden en el deterioro de la salud mental, la OMS destaca el aumento de la desigualdad social, la crisis climática, los conflictos armados y el impacto duradero de la pandemia de COVID-19.

En regiones como América Latina y Centroamérica, estas problemáticas se agravan por la falta de acceso a servicios de salud mental y el estigma que persiste en muchas comunidades.A pesar de que los trastornos mentales como la depresión y la ansiedad son cada vez más comunes, los recursos asignados siguen siendo insuficientes.

Según datos de la OMS, menos del 2% de los presupuestos de salud se destinan a estas enfermedades, lo que dificulta el tratamiento adecuado y la prevención. Expertos internacionales insisten en que es fundamental crear sistemas de salud mental más resilientes, capaces de atender a una población global marcada por el estrés, la incertidumbre y el aislamiento. Además, organizaciones como la OMS subrayan la importancia de invertir en prevención, diagnóstico temprano y campañas contra la discriminación.

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