El FBI investiga a un exfuncionario de la administración de Donald Trump que declaró públicamente que Irán no representaba una amenaza para Estados Unidos.
Joe Kent, exjefe del Centro Antiterrorista de EEUU, renunció a su cargo por considerar que el país islámico no tenía que estar bajo ataque.
La pesquisa se centra en el manejo y posible filtración de información sensible vinculada a la percepción de riesgos provenientes de Irán.
Las autoridades buscan determinar si la postura de este exfuncionario, quien mantuvo un cargo clave dentro del aparato de seguridad, pudo haber vulnerado la estrategia de defensa nacional.
Otro aspecto a investigar es si su postura responde a intereses ajenos a la política exterior estadounidense.
El caso también reabre el debate sobre la transparencia y el impacto de declaraciones oficiales acerca de potencias internacionales con historial de tensiones con Washington.
Contexto y repercusiones en la seguridad nacional
Las declaraciones minimizadoras respecto a la amenaza iraní generan cuestionamientos en la comunidad de inteligencia y entre expertos en política exterior.
Estados Unidos ha considerado históricamente a Irán como un actor crítico en Medio Oriente.
La investigación del FBI subraya la sensibilidad con que debe tratarse la información interna vinculada a temas de defensa.
Si se llega a encontrar alguna irregularidad, el caso podría sentar un precedente en el manejo de funcionarios de alto perfil tras su paso por el gobierno.