Virginia Oliver, la abuelita de 101 años de edad que morirá pescando langostas

Virginia Oliver, la abuelita de 101 años de edad que morirá pescando langostas

"Lo haré hasta que me muera". La mujer es conocida como la “Dama de la Langosta” por su destreza pescando en la costa de Maine.

Virginia Oliver, la abuelita de 101 años de edad que morirá pescando langostas Fotografía de Joseph Prezioso / AFP.
  • Jacqueline Alvarenga | 03-08-2021.4:35 pm.

EEUU.- La edad no es impedimento para que Virginia Oliver de 101 años de edad continúe trabajando en los que tanto le apasiona: pescar langostas.

Ella esta segura que desea morir haciendo lo que ama y es por eso que tres veces a la semana se dirige a las costas de Maine para pescar.

Lo haré hasta que muera”, sentenció la abuelita, conocida como la “Dama de la Langosta” por su destreza.

Virginia Oliver, quien es acompañada por su hijo de 78 años de edad, asegura que pescar le da fuerzas para no estar en una silla de ruedas esperando su muerte.

La destreza la adquirió desde muy temprana edad, manejar el cuerpo resbaladizo de la langosta y colocarle bandas elásticas alrededor de sus pinzas es un trabajo que realiza desde los siete años.

Su trayectoria lo demuestra su licencia para pescar, el documento es el más antiguo del estado de Maine.

“Lo voy a hacer hasta que muera… La gente me dice ‘¿Por qué lo haces?’ Porque quiero. Soy lo suficientemente mayor para ser mi propio jefe”, dijo Virginia Oliver.

Vecinos del lugar han confirmado la historia, asegurando que desde que conocen a la abuelita se dedica a pescar langostas.

“Ha estado pescando desde que tengo uso de razón, obviamente. Tiene 101 años, todavía va, unos tres días a la semana está aquí, por lo general está aquí temprano en la mañana”, contó uno de los pescadores de la zona.

Virginia Oliver, se levanta a las 3:30 de la mañana para poder estar en el mar a las 5:00 e iniciar su faena.

Su hijo arrastra las trampas, que han sido colocadas, con un cabrestante mientras su la “Dama de las Langostas”, amarra y coloca las langostas en la bodega.

Su hijo, Max, admira lo activa que es su madre y asegura que no para de trabajar y estar activa.