La crisis carcelaria en Ecuador vuelve a estremecer a la región tras la muerte de al menos 27 reclusos por asfixia en la Penitenciaría del Litoral, uno de los centros penitenciarios más peligrosos del país sudamericano.
El hecho ocurrió en medio de una oleada de violencia interna que expone la fragilidad del sistema penitenciario y la falta de control estatal dentro de las cárceles.
De acuerdo con reportes oficiales, la masacre sucedió en la madrugada del sábado, cuando, según versiones preliminares, un incendio inició en uno de los pabellones y originó una densa humareda que provocó la asfixia de los internos.
Autoridades han confirmado que el hacinamiento y la presencia de grupos criminales dentro de las cárceles han sido factores clave para la escalada de violencia.
Además, familiares de los reclusos vivieron momentos de angustia a las afueras del penal, exigiendo información y justicia.
“Ustedes saben que hay conflicto entre bandas en esta prisión. Dos pabellones están controlados por un grupo de delincuencia organizada, y es allí donde se están produciendo los asesinatos. La pregunta es cómo lograron pasar al otro pabellón, cuando hay varios filtros”, señaló el funcionario.
¿A qué se debe la ola de violencia en el sistema penitenciario?
El sistema penitenciario ecuatoriano ha enfrentado numerosas crisis en los últimos años.
Analistas y organizaciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señalan que el hacinamiento, la falta de recursos y la infiltración de bandas criminales disputando el control de las cárceles son los principales detonantes de estos episodios mortales.
Sólo en 2023, más de 400 internos han fallecido en distintas cárceles de Ecuador a causa de motines y disputas entre grupos delictivos.
Este nuevo episodio pone en alerta a las autoridades ecuatorianas y a la sociedad civil internacional, que exige reformas profundas y una mayor atención a la crisis penitenciaria.

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