Por Antonio Banegas

Empleados municipales cumplieron la orden. Han desalojado a una señora que se gana la vida vendiendo baleadas. Su gran pecado es que las vende en una zona residencial de San Pedro Sula.

Anteriormente la señora Karla Sauceda había sido amenazada con ser desalojada de la residencial Altamira y los vecinos se han quejado que su puesto de venta le da mal aspecto a la residencial.

Ante las quejas de los vecinos, los empleados municipales ya habían llegado a pedirle que se moviera de lugar.

Según la señora, incluso a colocar espinas y piedras al lugar donde ella vende sus baleadas con la intención de que se marche de la zona.

Pero lo que venían amenazando lo cumplieron este fin de semana y fue desalojada y entre lágrimas dijo “no sabía que era delito trabajar en mi país”.