En un ambicioso intento por revivir una de las historias más icónicas del siglo XX, el multimillonario australiano Clive Palmer ha reiterado su compromiso de construir el Titanic II, una réplica del famoso barco que se hundió en 1912, causando una de las tragedias marítimas más grandes de todos los tiempos.
El magnate, conocido por su éxito en la industria minera, ha declarado abiertamente su entusiasmo por este proyecto, expresando que prefiere invertir en proyectos como este en lugar de simplemente acumular riqueza.
El anuncio tuvo lugar en una rueda de prensa celebrada en la Ópera de Sídney, donde Palmer presentó el relanzamiento del proyecto del Titanic II ante los medios de comunicación y con el impresionante puerto de la ciudad como telón de fondo.
"Es mucho más divertido hacer el Titanic que sentarme en casa y contar mi dinero", declaró Palmer, destacando su dedicación a este proyecto que ha captado la atención de todo el mundo.
Palmer ya había lanzado por primera vez los planes para el Titanic II en 2012, y de nuevo en 2018, por lo que el resurgimiento del interés en el Titanic II llega después de años de interrupciones, especialmente debido a los desafíos planteados por la pandemia global.
Sin embargo, con la reanudación de las operaciones de cruceros y la mejora de las condiciones, Palmer considera que es el momento adecuado para revivir su sueño del Titanic.
Los planos para la construcción del Titanic II son similares a los presentados en versiones anteriores, pero han sido revisados para cumplir con las normativas actuales, con planes de comenzar las obras en el primer trimestre de 2025.
El barco tendrá una longitud de 269 metros y una capacidad para albergar a 2.345 pasajeros distribuidos en nueve cubiertas. Se espera que la experiencia a bordo sea una reminiscencia de la época de 1900, con detalles auténticos que evocan el esplendor del Titanic original.
Aunque la idea de navegar a bordo del Titanic II puede despertar emociones encontradas debido a la tragedia que marcó la historia del barco original, Palmer insiste en que su proyecto busca rendir homenaje a la majestuosidad y la grandiosidad del Titanic, sin repetir su fatídico destino.
Con la esperanza de que el Titanic II pueda convertirse en un símbolo de paz y unión entre las naciones, Palmer aspira a que este proyecto no solo sea una recreación histórica, sino también una oportunidad para construir puentes entre diferentes culturas y países.

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