El padre de Natalia Ciuffadi, la chilena vinculada sentimentalmente con Mario Zelaya, rindió declaración ante la fiscalía de Chile en el año 2015.

Luis Alberto Ciuffardo Muñoz, padre de Natalia, expresó en su declaración publicada en un documento por el diario El Libertador, que Mario Zelaya le contó cómo supuestamente se uso dinero del IHSS para comprar votos pactando con las maras en las elecciones del 2013 y así ejecutar el fraude electoral de ese año.

Te dejamos la declaración publicada en el documento que literalmente dice:

DECLARACIÓN DE IMPUTADO

En Santiago, a 19 de mayo de 2015, comparece LUIS ALBERTO CIUFFARDI MUNOZ, 7841822-2, domiciliado en Camino EL Acueducto 4270, casa 49, Puente Alto, asistido por su abogado defensor ALDO DUQUE SANTOS, el que advertido de todos sus derechos en especial de su derecho a guardar silencio, y de la expresa advertencia del articulo 302, renuncia expresamente a ello y voluntariamente declara:

“Conocí a Mario Zelaya en el año 2012. El vino a mi casa a ver a mi hija para las fiestas patrias. El se quedó en mi casa con 2 guardaespaldas. Uno de ellos se llamaba Celio Licona. No recuerdo el nombre del otro. Nos llevábamos bien, yo conversé con el sobre mi hija, porque el era casado y decía que estaba en tramites de separación. 

Yo en esa época estaba cesante y el me ofreció una ayuda, me dijo que me independizara. Me ofreció dinero para comprarme un camión, me dijo que averiguara y le dijera. Yo fui a la derco de Vespucio, coticé un camión Jac con termofrio, que costaba 38 millones. Lo llamé y le di todos los datos por teléfono, le di el código Swift de la empresa y el le hizo la transferencia. El camion lo sacamos a nombre mío. Yo no sabía de donde sacaba la plata. A mi también me enviaba dinero via Afex, a mi señora, a mi hija, varias veces.

La primera vez que fui a Honduras fue en febrero de 2013. Estuve un mes allá. Viajé solo. Mi esposa y Natalia estaban allá. Llegué a Honduras y después me llevaron a la Isla Roatán. Estuvimos una semana ahí y después nos fuimos a Tegucigalpa. Mientras estuve alla tuvimos una buena relación con Mario. El me llevó a la consulta medica que tenia allá. 

Allá vi las noticias y hablaban mal del seguro, que faltaban medicamentos y como el estaba a cargo, mi hija le preguntaba qué pasaba y él le decía que no faltaba nada. Yo se que mi hija compró unas propiedades en Honduras, pero yo no las conocí, se que las pagó Mario y que se arrendaban, pero mi hija no tenía el dinero para comprarlas, como tampoco lo tenía para comprar las casa que compró aquí en Chile. 

Una vez Mario me contó que tenía que salir a comprar votos, con dinero, para que votaran por el presidente que hay ahora en Honduras. Ahí me cuenta que el dinero que manejaba Mario salía del Seguro Social, y que con eso compraba todo. 

El habló con el jefe de las maras y que al día siguiente se iba a juntar con ellos para entrar a los barrios a pagar los votos. Luego el volvió a la casa y yo le pregunté como le había ido y me dijo que había salido todo bien. No le dije nada a Natalla respecto de este hecho pese a haberme dado cuenta que todos los dineros que estábamos recibiendo venían de la misma fuente.

Después nos vinimos a Chile y seguimos recibiendo los dineros pese a que sabíamos que la plata venía del delito que el estaba cometiendo. Con respecto a la casa del Tabo, nosotros siempre quisimos tener una casa en la playa, por eso le dijimos a Natalia, y ella le dijo a Mario y el le dijo que sí, que buscáramos una, buscamos una y el la compró, mediante transferenclas. 

A esa altura ya sabíamos que el dínero venía de un delito, pero seguimos igual. Yo me encargué de supervisar la construcción, de pagarle al maestro. Yo pensaba que allá no los iban a pillar nunca, y que si allá no los pillaban, aquí tampoco nos iban a pillar. No obstante, contacté a Josué, que es mi concuñado, para que transfiriéramos las casas, una venta que no era de verdad, para que no nos las quitaran.

Una noche Mario me llamó, me dijo que había quedado la embarrada, que EL TETO lo había delatado, que habíamos comprado todas las cosas que compramos. En un momento me dijo que vendiera todo. Yo le dije a Natalia y ahí contactamos a Josue. Luego nos retractamos porque iba a ser peor, porque iban a decir que estábamos ocultando las cosas. 

Firmamos las escrituras pero no se inscribieron las propiedades. Las escrituras las hizo un tinterillo, de nombre Juan, no recuerdo el nombre. Esa llamada en 2014. Ya estaba todo comprado. Yo hablé con un pariente de nombre Carlos Vasquez Cluffardi, que tiene un amigo en investigaciones eI cual nos contó que nos estaban investigando. Eso lo consultó Natalla. 

El primo Carlos vive en Temuco. Mi hija dejó de trabajar mientras estuvo con Mario. Vivía solo de lo que el enviaba. Solo volvió cuando Mario ya no le envió más dinero, eso fue a fines del 2014. Yo sabía que estaba cometiendo un delito, pero esperaba“.

Página 2 del documento: