El sismo registrado el 7 de septiembre en México no solo rompió un récord de potencia sísmica, también se llevó de encuentro una placa tectónica de 60 kilómetros de grosor, al partirla en dos. Los científicos alertan que es posible que un desaste como este se repita, según estudios realizados.

La placa Cocos se partió en dos durante el terremoto de magnitud 8,2 que azotó el Pacífico sur de México, publicó la revista Geoscience. Científicos de la Universidad de Oregon, la Universidad Nacional Autónoma de México y otras instituciones dedicadas a la investigación de varios países llegaron a esta conclusión.

Según las investigaciones, 10 segundos fueron suficientes para fragmentar la placa. Diego Melgar, profesor de la Universidad de Oregon y autor principal del estudio, informó a National Geographic que el evento sísmico es similar a doblar un borrador. “Uno puede ver que la mitad superior se extiende y se estira, mientras que la parte inferior se aplasta y se comprime”, señaló Melgar. También detalló que la felexión puede activar fallas internas que desencadenarían un colapso como el del golfo de Tehuantepec.

Los sismólogos creen que el último ejemplo de una placa tectónica partida de esta forma ocurrió en Irán en 2013, durante un terremoto de magnitud 7,7. Esto, a pesar de ser algo poco común, aunque Melgar señala que se corre el riesgo de que se registren más fenómenos de este tipo.

Hasta ahora, nadie sabe el porqué de este suceso y lo ocurrido en México solo intensifica el enigma por una razón: teóricamente, la loza de Cocos no debió haberse fracturado a la profundidad que lo hizo, pues estaba lo “suficientemente caliente” —1.100 ºC— como para doblarse “como un plástico blando”. La placa se partió como un enorme bloque de vidrio, demostrando que aun hay mucho por estudiar en el campo de la geología.

“Mi preocupación mayor son los tsunamis”, mencionó Diego Melgar, advirtiendo que el levantamiento de placas a esas profundidades podría empujar enormes cuerpos de agua hacia la costa.