Sonda InSight se toma una “selfie” en Marte

La sonda InSight de la NASA fue enviada al espacio el 5 de mayo de este año y llegó el 26 de noviembre a Marte. Durante este tiempo, la sonda ha enviado vídeos e imágenes a la NASA. Ayer, se hizo pública su primera “selfie”, tomada con la cámara instalada en su brazo robótico.

La selfie de Insight es un mosaico que consta de 11 imágenes, realizado con el mismo proceso utilizado por la misión del rover Discovery. Este consiste en tomar varias imágenes super puestas que después se unen. En la imagen captada por la sonda, se ve el panel solar del módulo de aterrizaje y toda su cubierta, incluidos sus instrumentos científicos.

Los miembros del equipo de la misión recibieron el primer vistazo completo al espacio de trabajo de la sonda. Se trata de una media luna de terreno, mide aproximadamente cuatro por dos metros, directamente enfrente de la nave espacial. Esta imagen es también un mosaico y está compuesto por 52 fotos individuales.

Científicos e ingenieros pasarán por el minucioso proceso de decidir dónde se colocarán los instrumentos de la nave espacial en este espacio de trabajo. Luego, comandarán al brazo robótico que fije cuidadosamente el sismómetro SEIS (Seismic Experiment for Interior Structure) y la sonda de flujo de calor HP3 (Heat Flow and Physical Properties Package) en las ubicaciones elegidas.

Ambos sistemas dan mejores resultados en terrenos nivelados, por eso, los encargados de la misión prefieren evitar las rocas de más de 1.3 centímetros. “La casi ausencia de rocas, colinas y hoyos significa que será extremadamente seguro para nuestros instrumentos”, dijo el investigador principal de InSight, Bruce Banerdt, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. “Esto podría parecer un terreno bastante simple si no estuviera en Marte, pero estamos contentos de ver eso”, agregó el experto.

El equipo de aterrizaje de la sonda seleccionó, de manera deliberada, una región de aterrizaje en Elysium Planitia, donde no hay muchas rocas. A pesar de esto, el lugar del aterrizaje resultó mejor que lo esperado.

La nave espacial se encuentra asentada en una depresión creada por el impacto de un meteorito, que, al llenarse de arena, quedó casi libre de rocas. Esto, facilitaría que la sonda de flujo de calor llegue cinco metros debajo de la superficie.