Un grupo de palestinos deportados desde Estados Unidos hacia la Franja de Gaza y Cisjordania denunció haber sido tratados de manera humillante durante su traslado. Maher Awad, un joven de 24 años originario de Cisjordania, relató que él y otros deportados fueron “dejados como animales al costado del camino” tras su llegada a un punto de control israelí el 21 de enero.
Awad, quien vivió casi una década en Estados Unidos, formó parte de un vuelo de deportación junto a otros siete hombres, quienes fueron trasladados con esposas en las muñecas y grilletes en los tobillos. Los deportados llegaron desorientados y con frío, vestidos con ropa de prisión y llevando sus pertenencias en bolsas de plástico.
Según una investigación del Guardian y la publicación israelí-palestina +972 Magazine, los deportados fueron transportados previamente en un avión privado propiedad del empresario estadounidense Gil Dezer, vinculado con Donald Trump y su familia, así como con organizaciones pro-Israel en Miami. Este vuelo formó parte de una operación confidencial del gobierno estadounidense para deportar a palestinos arrestados por la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hacia la Cisjordania ocupada.
Dezer aseguró en un correo que nunca conoció los nombres de los pasajeros ni el propósito específico de los vuelos, los cuales fueron gestionados a través de una empresa intermediaria. Por su parte, las autoridades estadounidenses no informaron el costo exacto de los vuelos, aunque se estima que los vuelos chárter pueden oscilar entre 7.000 y 26.000 dólares por hora.
Esta situación ha generado preocupación sobre las condiciones de traslado y la transparencia de las deportaciones, que combinan factores políticos y humanitarios sensibles.
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