La cadena de CNN en Español publicó un reportaje a un año del asesinato de la ambientalista, Berta Cáceres.

(CNN) – En uno de los países más peligrosos del mundo, una mujer pagó el precio más alto por su causa.

Un día antes de su 45 cumpleaños, el 3 de marzo de 2016, Berta Cáceres fue asesinada a tiros en su casa después de años de amenazas de muerte por su trabajo como activista de derechos humanos.

La madre de cuatro hijos, miembro del grupo indígena lenca, fue una heroína para las poblaciones indígenas rurales de Honduras, que han estado bajo amenaza constante en los últimos años por los grupos que quieren construir megaproyectos como presas y minas que acabarían con sus tierras.

Fue incansable en su defensa.

Galardonada con el prestigioso Premio Ambiental Goldman en 2015, Cáceres fue considerada como una de las activistas ecologistas más importantes del mundo.

En el primer aniversario de su muerte, hablamos con su sobrino y una de sus amigas más cercanas sobre su lucha por la protección de los derechos humanos y por la justicia en uno de los países más corruptos del mundo, según el ranking de Transparencia Internacional.

Fuerte modelo de rol femenino

Cáceres creció en la década de 1980, en medio de la violencia en Centroamérica y de las guerras civiles en Honduras y el vecino El Salvador.

Su madre, Austra Bertha Flores López, fue partera y alcaldesa de su ciudad natal de La Esperanza. También ayudó a muchos refugiados salvadoreños que huían de una sangrienta guerra civil iniciada en 1980.

“Fue criada por una mujer poderosa”, dice a CNN Karen Spring, quien se hizo amiga de Cáceres en 2009, mientras trabajaba como coordinadora de la Red de Solidaridad Honduras, un grupo canadiense-estadounidense, que apoya causas sociales en el país.

“Ella (la madre de Cáceres) le enseñó sobre comunidades indígenas, las dificultades de las mujeres indígenas y el racismo que sufrían. Berta se crió en ese ambiente”, explica Spring.

Antes, en general, había poca tensión con los lencas porque las élites no habían empezado a perseguir sus tierras, cuenta a CNN el sobrino de Cáceres, Silvio Carrillo.

Carrillo dice la madre de Cáceres (su abuela), cuidó de los Lencas desfavorecidos de la región, que a menudo carecen de acceso a la educación, y estaban sujetos a lo que él llama “racismo omnipresente”. Esto tuvo una gran influencia en sus puntos de vista.

“Todos los días mi abuela atendía a decenas de indígenas que bajaban la montaña para ser atendidas”, dice Carrillo, periodista basado en California que está trabajando para que se investigue el asesinato de su tía.

“Ella ayudó a dar a luz a más de 5.000 niños. Berta vio esto todos los días de su vida”.

De regreso al principio

Para entender verdaderamente a Cáceres, hay que examinar la historia reciente de Honduras, sus luchas y su atmósfera cada vez más peligrosa.

En 1993, Cáceres cofundó el Consejo Nacional de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) con su exmarido Salvador Zúñiga, a quien conoció en su adolescencia.

La organización ayudó a luchar por los derechos del pueblo lenca, testigo de la destrucción de su tierra natal y sus ríos.

Cáceres sabía que a pesar de que los derechos indígenas están reconocidos por la ley, muchos grupos indígenas carecían de títulos claros sobre sus tierras y sufrieron la apropiación de tierras por parte de los poderosos intereses comerciales, dijo Carrillo.

Este conflicto por la tierra es el principal impulsor de la violencia contra los activistas en Honduras, según la organización de vigilancia ambiental Global Witness.

COPINH creció para defender cerca de 240 comunidades lencas, que viven en el oeste de Honduras y en El Salvador, y hacer campaña en contra de la privatización de sus tierras, dice Spring.

A medida que la organización crecía, también lo hacía el perfil de Cáceres en Honduras.

“(Cáceres) tuvo una increíble claridad política y comprensión de los problemas mundiales”, recuerda su amiga.

Fue invitada a hablar por todo el mundo debido a su capacidad de “conectar lo local a lo global”.

Cáceres habló en Europa, Asia, América Latina y en las Naciones Unidas sobre su trabajo y la situación de los grupos indígenas de todo el mundo.

Su carisma, según Spring, era su mejor arma.

“Tenía la capacidad de ir y hablar con las familias pobres, pero también podía entrar en el Congreso de Honduras y relacionarse con ellos, y hablar a su nivel. Era una fuerza a tener en cuenta”, dice.

“Era muy difícil para cualquier empresa llevar adelante un proyecto sin tener que lidiar con ella”.

Carrillo está de acuerdo.

“Ella era una amenaza. Ellos (los poderosos) tenía un problema en sus manos”, dice. “No había otra manera de detenerla… ella era un problema obvio”.

País con problemas

En 2009, un golpe de Estado del Ejército sacó del poder al presidente José Manuel Zelaya.

Desde entonces Honduras se ha hundido en nuevos niveles de corrupción y peligro, según tanto Carrillo y Spring, como los informes de los grupos de derechos humanos que apoyan sus reivindicaciones.

En su informe anual de 2016, Amnistía Internacional describe “un clima general de violencia que ha obligado a miles de hondureños a huir del país. Mujeres, migrantes, desplazados internos, defensores de derechos humanos, especialmente activistas ambientales, (están siendo) blanco de violencia”.

También afirman que “un sistema de justicia débil contribuyó a un clima de impunidad”.

En este ambiente, más de 120 activistas ambientales han sido asesinados en Honduras desde 2010, por lo que es el país más peligroso del mundo para los activistas del medio ambiente, de acuerdo con Global Witness.

El secretario hondureño para los Derechos Humanos se negó a responder a las acusaciones en el informe de Amnistía Internacional, cuando fue cuestionado por CNN.

Amnistía Internacional dice que Honduras debe proteger a los activistas de derechos humanos.

“Honduras se ha convertido en una “zona de exclusión” para cualquiera que se atreva a hacer campaña por la protección del medio ambiente. ¿Cuántos activistas más tienen que ser brutalmente asesinados antes de que las autoridades tomen medidas eficaces para protegerlos?”, se pregunta Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Spring y Carrillo dicen que Honduras ha visto un aumento masivo en proyectos desastrosos para sus comunidades indígenas.

El gobierno de Honduras dijo en repetidas ocasiones que trabaja duro para que los responsables de estos crímenes sean juzgados, y para garantizar que los grupos más vulnerables no sean atacados.

Cuando CNN se acercó al gobierno de Honduras, este proporcionó un comunicado de prensa instando a la Fiscalía a continuar su investigación sobre el caso Cáceres, y expresando su satisfacción con el curso de la investigación hasta el momento.

Trabajo peligroso

En un entorno cada vez más peligroso, y cada vez más crítica con el gobierno, la fama de Cáceres solo crecía.

En 2010, comenzó a trabajar en lo que sería su más famoso -y peligroso- proyecto.

La represa Agua Zarca iba a ser construida en el río Gualcarque, el hogar espiritual de muchos lencas y una fuente vital de agua y alimentos para las comunidades que viven a sus orillas.

Durante un período de cinco años, Cáceres jugó un papel decisivo en una campaña que con el tiempo logró detener la construcción de la represa.

Pero las amenazas que comenzaron en 2013, también crecieron.

Tres años más tarde llegó ese disparo mortal en la noche.

“El asesinato de Berta no fue por un proyecto, fue un asesinato calculado de una mujer que había adquirido mucha importancia, reputación y poder, no a través del dinero o credenciales académicas, sino del trabajo de toda su vida defendiendo los derechos humanos en la región”, dice Spring.

Un lugar peligroso para ser activista

Hoy en día, COPINH continúa la lucha contra proyectos similares a los de Agua Zarca.

El sobrino de Cáceres continúa luchando para mantener su nombre en los ojos del gobierno, y dice que aunque se han hecho arrestos vinculados a su asesinato, deben hacer más para lograr justicia para ella y su familia.

Esta semana, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, dijo que el poder ejecutivo está disponible para proporcionar apoyo a la Fiscalía y agregó que el gobierno de Honduras hará todo lo posible para lograr justicia.

Hasta la fecha, ocho personas han sido detenidas por las autoridades en relación con la muerte de Cáceres, incluyendo el hombre que dirigió el proyecto de la represa de Agua Zarca para Desarrollos Energéticos.

Pero la familia dice que no es suficiente. Ninguno de los detenidos parecen ser los autores intelectuales de este crimen, dijo Carrillo.

“La familia ha estado pidiendo una investigación internacional independiente para encontrar a los autores intelectuales, porque hay poca confianza en que vayan a ser encontrados y juzgados en un lugar tan corrupto como Honduras”.

La empresa niega su implicación en el asesinato y en cualquier delito.

“Tenemos que denunciar quién diseñó el crimen, quien lo planeó, que pagó por él, y también a las personas dentro de la empresa que promovieron el acoso, la persecución, la criminalización que condujeron a su asesinato”, dijo la hija de Cáceres, Berta Zúñiga Cáceres, a CNN en Español.

En una declaración con motivo del aniversario del asesinato de Cáceres, Susan Gelman, presidenta de la Fundación Ambiental Goldman, describió su muerte como una pérdida incalculable para los “activistas en todo el mundo en primera línea contra los proyectos de desarrollo destructivos y el cambio climático”.

“Continuamos llenos de tristeza, pero con determinación y con lo que Berta llamó la mejor forma de resistencia: la alegría”, agregó.

Carrillo dice que hay un dicho hondureño que la familia de Cáceres y sus amigos siguen repitiendo: “Berta no murió, se multiplicó”.

Por Katie Pisa, CNN