imageLos gobiernos de Honduras han tenido que ser administradores permanentes de crisis, pero en el caso de Juan Orlando Hernández que se acerca ya a sus dos años de gobierno y a seis de su partido, el Partido Nacional, durante los cuales Hernández ha jugado un pésimo rol, ya sea como Presidente o Presidente del Congreso.

No hay que olvidar que Hernández llega al poder con el nivel más bajo de aprobación por voto popular en la historia de Honduras, y con serios cuestionamientos por fraude con casi un 70% de votos en contra, desde sus comienzos es pues un gobierno con débil respaldo popular y fuertes críticas.

Hernández enfrentó grandes crisis en el 2015, muchas las cuales solo de manera individual habrían hecho caer un gobierno en un país serio.

Te presentamos dos temas fracasados del gobierno en este 2015.

Rechazo Popular y los Indignadosimage

Juan Orlando Hernández apenas cumple dos años y es el Presidente más impopular y rechazado de la historia moderna de Honduras, gracias a esto ha generado un movimiento de indignados a nivel nacional que han sido una de las noticias más importantes que han sido publicadas en todos los medios del mundo.

La falsa imagen que mantiene a través de los grandes medios hondureños que le apoyan a cambio de negocios y publicidad, no han sido capaces de ocultar el inmenso rechazo que tiene en el pueblo hondureño.

Las redes sociales han jugado un rol fundamental en este sentimiento de indignación popular que abarca desde la molestia por los escándalos de corrupción hasta como toma con displicencia la forma de atender los grandes problemas de Honduras.

Inseguridad y Violencia Imparableimage

A pesar de los avances que trata de mostrar forzadamente el gobierno Hernández por medio de estadísticas elaboradas por sus propias instituciones, o por organizaciones de la sociedad civil aliadas, que reciben fondos externos o nacionales a cambio del apoyo a Juan Orlando Hernández, la realidad es otra.

Honduras sigue siendo uno de los países más violentos del mundo y de América Latina.

Las masacres se han incrementado, Honduras es primero en feminicidios y en muerte de periodistas en América Latina y el tiempo va demostrando que la Policía Nacional no ha sido depurada y que el ejercito ha recibido millones de lempiras, pero no han podido detener la violencia que ahora se escala a todo nivel desde los barrios más pobres hasta las zonas residenciales, empresarios y políticos.

Su política de militarización de la seguridad ha fracasado.