El régimen de Juan Orlando Hernández se ha debilitado mucho a partir de que asaltaron la voluntad popular, muy probablemente bajo la dirección del gobierno de Estados Unidos. A esta altura, la caricatura de gobierno que tenemos, no parece ser capaz de tomar decisiones sin la venia de Washington, por lo que el fraude más que tener el respaldo imperial, más bien parece obra de sus think tanks, que ensayan escenarios, normalmente en países débiles, indignos, con instituciones de papel y regímenes dominados por la ambición y la traición.

Ahora bien, ese debilitamiento no proviene de la acción organizada de grupos políticos o sociales, sino de coyunturas asociadas a los intereses estratégicos y políticos de Estados Unidos. La organización de los movimientos sociales apenas comienza a re emerger después del embate represivo de casi una década. Mientras los partidos políticos se mantienen dentro de la coyuntura que maneja el régimen para defenderse. Además, la mala llamada “oposición”, no es un cuerpo que pueda llegar a acuerdos.

Y es que la extracción de clase de los movimientos políticos marca claramente su ruta estratégica y táctica. Mientras LIBRE entiende que es necesario prepararse organizativamente y que la mayor tarea para avanzar radica en el trabajo estrecho y permanente con las bases, con el pueblo que debe participar, los demás partidos son esencialmente neoliberales que no buscan cambiar nada en el país, menos aún alterar la fórmula neoliberal desencadenada por el Golpe de Estado de junio de 2009. Algo así como un juanorlandismo sin JOH, de cualquier color menos rojo y negro.

LIBRE, por otra parte, no está exento de problemas conceptuales muy importantes que deben resolverse. Los planteamientos patrióticos, antiimperialistas y anti neoliberales propuestos reiteradamente por el Coordinador General del Partido, son omitidos por norma por otros dirigentes, que se pliegan de una forma u otra al orden de cosas. Asi tenemos lamentables hechos que involucran directamente a dirigentes de libre, que están en el medio de defensa de proyectos mineros extractivos gas, como el caso de Tocoa, o la asociación de muchos regidores a la privatización del agua en muchos municipios.

Mientras el mensaje de cambio de la Coordinación General ha ido marcando una diferencia abismal con otros componentes de la presunta oposición, especialmente por la visión de eliminar la desigualdad Y la concentración extrema de la riqueza, la práctica de muchos dirigentes es la de andar en los pasillos llegando a acuerdos, y asumiendo posiciones grises que le restan coherencia y consistencia a todo el planteamiento de lucha. La presión sobre la organización no es asumida por muchos dirigentes que dependen de sus prácticas clientelares para sobrevivir en política.

Las contradicciones políticas internas, que están más marcadas por la necesidad de privilegios a los que ha renunciado el propio coordinador, lucen como un obstáculo en la construcción acelerada de cuerpos de lucha. Aún así, si hoy compararamos a todos los partidos políticos, asumiendo que todos están en igualdad de condiciones, y que el gobierno no dispone de las arcas del estado, LIBRE es la organización política más fuerte del país.

Es natural esta configuración que hace a LIBRE una fuerza formidable, en un país en el que la derecha está en un proceso de reestructuración y blanqueamiento. La recomposición de la derecha implica la derrota definitiva de lo que nosotros entendemos como juanorlandismo, es en principio una lucha interna entre sectores de la oligarquía, que hoy se encuentra en una feroz lucha por adelantar o demorar el proceso que ellos entienden como “modernización”. Esa nueva derecha dinámica, de cara limpia, anti política y desideologizada, tecnócrata y neoliberal por confesión es el espacio donde se concentra la nueva lucha por el poder político en Honduras.

La construcción de una fuerza progresista de gran capacidad debe constituirse sobre la base de un movimiento social activo y fuerte, y un Partido LIBRE que se apegue cada día más, a su declaración de principios, y a los aportes teóricos planteados por el Coordinador General en el Foro de Partidos Políticos del PT en México y el Foro de São Paulo de este año. La lucha ya no puede darse desde la arena de las “caras más bonitas” y “los candidatos con más billete”. Eso debe cambiarse drásticamente. Justamente ese reto es el que no debe eludirse por mucho más tiempo.

Al final, podemos concluir que Honduras no ha llegado a un punto de inflexión, sino más bien se encuentra sumido en un proceso de acumulación de fuerzas, que implica mucho trabajo, tanto de estudio, como de praxis consecuente y de cambio. El país necesita soluciones reales y duraderas, el sistema capitalista neoliberal actual no funciona, ni es realista pensar que construiremos el socialismo de la noche a la mañana. Lo más razonable es concebir un modelo soberano que nos permita crear riqueza suficiente, porque no es repartiendo miserias que vamos a transformar Honduras.