Opinión: ¿Por qué se han tardado tanto para hacer una vacuna?

Opinión: ¿Por qué se han tardado tanto para hacer una vacuna?

“Una vacuna no se hace en tres días” nos aclara Mary Lorena Vallecillo, una científica hondureña que, aunque no es viróloga, tiene toda la autoridad para hablar del tiempo que lleva la búsqueda de la cura para una enfermedad.

Caricatura por Luis Chavez. Caricatura por Luis Chavez.
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  • Luis Chavez | 13-08-2020.1:58 pm.

¿Por qué a casi un año de estar con el Coronavirus recién aparece la esperanza de tener una cura? ¿Por qué se tardan tanto las potencias y las farmacéuticas en desarrollar una vacuna si tienen miles de millones de dólares a su disposición?

“Una vacuna no se hace en tres días” nos aclara Mary Lorena Vallecillo, una científica hondureña que, aunque no es viróloga, tiene toda la autoridad para hablar del tiempo que lleva la búsqueda de la cura para una enfermedad.

Mary Lorena trabaja desde hace tres años para encontrar un tratamiento para la distrofia muscular en el laboratorio de la Universidad Brigham Young en UTAH, EEUU, con un equipo de estudiantes de pregrado, maestría o doctorado en carreras como bioquímica, bioestadística o microbiología, así que sabe muy bien sobre los prolongados procesos y los elevados costos que tiene una investigación de este tipo.

A modo de ejemplo nos cuenta lo que le ha tocado hacer desde que empezó con este objetivo:

“Después de pasar las fases “in vitro” y “ex vivo”, estamos en la fase llamada “in vivo” que significa que hacemos las pruebas directamente en animales, dándoles diferentes dosis en diferentes lapsos de tiempo y midiendo los resultados”.

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Dicho sea de paso, como una sabrosa curiosidad, los animales que se usan son generalmente ratones modificados genéticamente que cuestan alrededor de 11 mil dólares cada uno. Aquí no cabe el dicho “pobre como una rata”.

Sólo en estudiar la enfermedad, Mary Lorena se estuvo tres meses para entender cómo funcionaba su base molecular; después decidieron con su equipo tomar el camino más corto de dos posibles: uno es el tratamiento genético, que implica modificaciones genéticas en 140 genes y ya que modificar un solo gen lleva demasiado tiempo y trabajo, descartaron este en favor de la terapia de proteínas, que de lo que se trata es de diseñar una proteína que por su naturaleza es más accesible para los pacientes en el sentido de que se puede encapsular y tomar como pastilla o hacer inyección. ¿Ya ven por dónde va el asunto?

Caricatura por Luis Chavez.

“La proteína la produce el cuerpo humano, nosotros la extraemos y la trabajamos afuera del organismo para replicarla con el método de biología molecular” nos explica la científica y no me extiendo en detalles porque ya captamos la idea de que es algo complejo. Y una vez armado este diseño comienzan los experimentos y aunque quiero imaginar que esta es la parte divertida de este trabajo, Mary nos ubica al contarnos el método.

“Empezamos probando con células sanas para ver si no afecta, después en células de la enfermedad, comenzamos a probar dosis, se arma toda una gran estrategia que requiere de paciencia para ir viendo cada resultado y cuando todo eso pasa, empezamos con modelos animales” nos detalla la profesional, aunque no tocamos el tema de si se usan bastantes de esos ratones caros. La próxima vez le pregunto.

“Toca después aplicar las diferentes dosis que ya habíamos aplicado en células, por ejemplo, aumentar la dosis diez veces, reducirla diez veces, poner una dosis normal, etc; luego pruebas a diario, después tres veces por semana, dos veces a la semana, y todas las combinaciones posibles sobre las cuales hay que aplicar una minuciosa observación de los resultados”.

Ya con esta resumida explicación de un largo y tedioso proceso de investigación nos movemos al tema de la vacuna contra el Coronavirus.

“Con vacunas incluso hay que tener más cuidado” nos advierte la hondureña “porque en el caso del virus, este se reproduce dentro de las células y la idea es que una vacuna destruya el virus sin dañar a la célula, porque de pasar eso comprometerían el sistema inmunológico del paciente y otras enfermedades aprovecharían para entrar al organismo”

Aunque Rusia ha anunciado tener ya una vacuna y tres laboratorios importantes informan estar a punto de obtener las suyas, se estima que al menos 100 laboratorios sólo en Estados Unidos también compiten por obtener el medicamento definitivo contra este mal.

Conocida esta interioridad podemos entender que Mary Lorena haya cuestionado a las autoridades de su país por avalar un tratamiento promovido por el gobierno para combatir el Covid sin mostrar el respaldo científico de sus componentes.

“Yo he sido gran opositora de los tratamientos sin respaldo científico y en Honduras la gente en su desesperación y por desconocimiento cree cualquier cosa y toma cualquier cosa… ¿Cómo es posible que el gobierno asuma un tratamiento que no ha sido estudiado en ningún lado? Es antiético”

El gobierno de Honduras ha promovido un tratamiento experimental para tratar los primeros síntomas del Covid y otro para combatir la enfermedad una vez se ha desarrollado en el paciente.

MAIZ y CATRACHO son los nombres de estos tratamientos y sus nombres se derivan de las iniciales de los elementos que los conforman: Microdacyn, Azitromicina, Ivermectina y Zinc para MAIZ; y colchicina, antiinflamatorios, tocilizumab, ivermectina, anticoagulantes y la hidroxicloroquina para CATRACHO.

El problema según Mary Lorena radica en que un medicamento sin el respaldo de una exhaustiva investigación puede tener consecuencias en la salud de la gente que simplemente no se han previsto y que a pesar de la buena intención que puede tener alguien que lo promueve, simplemente no se deben correr riesgos por más desesperación que haya.

En Honduras, el tratamiento MAIZ incluso es entregado en las casas como un programa gubernamental para evitar que la gente tenga que llegar a los atestados hospitales del sistema sanitario cuando se sienten enfermos.

“A mí me escribe mucha gente preguntando cuando va a estar listo el tratamiento (de la distrofia muscular) y uno quisiera decirle ya está, úsenlo, pero no se puede y eso crea a veces frustración en uno, pero a la vez compromiso para seguir en la búsqueda, pero con la conciencia de que toma tiempo, mucho tiempo”.