La política es el arte de lo posible, dicen los estudiosos. Cualquier elección, libre y justa, representa una oportunidad para incidir al decidir entre distintas opciones, alternativas de posibles futuros. En ese sentido, las elecciones de mitad del período de la administración Trump (midterm elections en inglés), ni logrará lo imposible, ni es inédita como una oportunidad para forjar un futuro distinto. Sin embargo, podemos afirmar con certeza que desde hace varias décadas no se vive en EE. UU. un momento electoral tan polarizado y, por ende, volátil.

Ya rompen precedentes las midterms de 2018 por participación, la votación adelantada ha superado la total lograda en el proceso de 2014. Eso indica que las bases de ambos partidos están movilizadas y ojalá, que los ciudadanos de la nación más poderosa del mundo han asumido su responsabilidad al ejercer su derecho a elegir y así fortalecer su sistema democrático. ¿Quizás rescatarlo de un prolongado periodo de marcado deterioro?

Eso resulta sorprendente porque las midterm no suelen tradicionalmente suscitar emoción. No es esta una elección tan trascendental como la presidencial. Es principalmente una elección que dará forma al poder legislativo de los EE. UU., el Congreso, compuesto por dos cámaras, la cámara baja (House of Representatives) y la cámara alta (Senate). Se eligen en esta ocasión la totalidad de los 435 miembros de los representantes a la cámara baja, cuyo período dura dos años y 35 del total de 100 senadores de la cámara alta, por un periodo de seis años. También están en juego las gubernaturas de 36 de los 50 estados que integran la unión.

Sorprenden igual las cifras de jóvenes y minorías que han asistido ya a votar, con incrementos exponenciales en estados clave como Georgia o Florida, lo que podría resultar a favor de los demócratas.

Pero no cabe duda que la base republicana estará asistiendo a las urnas con acostumbrada disciplina y particular pasión en una elección que se percibe como un referéndum sobre el Presidente Trump. Si bien el pronostico sobre el senado sigue suelto, las proyecciones sugieren que los demócratas lograran control de la cámara baja. Las elecciones a gobernadores también pueden dar sorpresas en estados importantes en que señalarían una evolución de un electorado mas diverso.

Y es que en esta ocasión resulta preciso señalar el contexto crítico en que la elección se lleva a cabo, con una nación más dividida y afligida por el deterioro de su sistema representativo. Pues a pesar de una economía pujante, el Presidente Trump ha decidido desatender a quienes le piden desde sus propias filas que resalte esa recuperación, prefiriendo recurrir con particular virulencia, mentira y obsesión al discurso anti migrante.

Los demócratas han enfilado su estrategia contra una administración que amenaza el sistema de seguridad social, el derecho a la salud y que ignora el creciente problema de la inequidad, disminuyendo impuestos a los más acaudalados.

Pronto sabremos con mas certeza que destino decide esta atribulada potencia que se debate entre el renacer democrático y la regresión autoritaria. Entre la unión y el odio. El mundo entero observa con ansiedad. Ojalá las amenazas de bombas y las matanzas en sinagogas no anuncien un más violento porvenir.