El nuevo Código Penal, que entraría en vigor en noviembre del 2019, contempla castigo para quien ofenda sentimientos religiosos de otro ciudadano.

La condena oscila entre los seis a nueve meses de arresto domiciliario o la prestación de servicios de utilidad pública a las víctimas de cinco meses a un año.

El delito de ofensas a los sentimientos religiosos está enmarcado en el artículo 551 del nuevo estamento.

“Ejecuta actos de ultraje de objetos destinados a un culto en lugar que sirve habitualmente para su ejercicio o en una ceremonia religiosa”, agrega la normativa.

La criminalización de la protesta, restringir las redes sociales son algunos de los castigos con cárcel  que impondrá el régimen de aplicarse el nuevo Código Penal.