El régimen militar en Níger ha tomado la drástica medida de expulsar al embajador de Francia del país, alegando una serie de incidentes que han llevado a un deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
Esta decisión se desencadenó debido a la negativa del embajador de responder a una invitación del ministerio local, por lo que las autoridades nigerinas describieron esta acción como «otras acciones del gobierno francés contrarias al interés de Níger».
Un comunicado oficial emitido por el gobierno de Níger informó sobre la expulsión del embajador y la revocación de sus credenciales, con la orden de abandonar el territorio nigerino en un plazo de 48 horas.
El clima antifrancés ha venido cobrando fuerza en Níger desde el derrocamiento del presidente Mohamed Bazoum, quien llegó al poder a través de un proceso democrático.
El nuevo régimen militar ha acusado a Francia de orquestar una posible intervención militar con el propósito de reinstaurar a Bazoum en el cargo. Además, se ha planteado la preocupación de que la expotencia colonial esté ejerciendo influencia sobre la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), incrementando la presión sobre el gobierno de Niamey.
Por su parte, la Cedeao adopto una postura firme en esta crisis, imponiendo sanciones económicas y financieras a Níger como consecuencia del derrocamiento del presidente democráticamente elegido. Asimismo, la organización regional ha dejado en claro que no descarta la opción de recurrir a la fuerza para restablecer el orden constitucional en el país africano.
Mientras tanto, más de 1.500 militares franceses se encuentran desplegados en el país, en el marco de la lucha contra los grupos yihadistas que han mantenido su presencia en la región del Sahel durante años.
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