Óscar Arnulfo Romero, sacerdote salvadoreño que defendió la justicia social para los pobres y desposeídos, fue proclamado santo por el Papa Francisco en una ceremonia de canonización en Roma el domingo, casi cuatro décadas después de que fue asesinado por un escuadrón de la muerte de derecha.

Fue el arzobispo de San Salvador, estuvo  ligado estrechamente con el movimiento de teología de la liberación latinoamericana de los años sesenta y setenta. Será canonizado junto con otros seis personajes en la ceremonia que será llevada a cabo en la Plaza de San Pedro.

Durante años, los conservadores dentro de la iglesia trataron de bloquear la canonización de Romero debido a su asociación con la teología de la liberación, un movimiento cuyos seguidores argumentaron que no era suficiente que la iglesia empatizara con los pobres y cuidara de ellos. En su lugar, dijeron, la iglesia necesitaba impulsar cambios políticos y estructurales para erradicar la pobreza, incluso, algunos creían, si eso significaba apoyar la lucha armada contra los opresores.

Clare Dixon, jefe de la agencia de ayuda católica Cafod para la región de América Latina dijo: “Oscar Romero es venerado en su natal El Salvador. Se ubica junto a Martin Luther King y Mahatma Gandhi como una de las figuras más notables del siglo XX. Su canonización le dará (a Romero) el reconocimiento más amplio que tanto merece. Denunció la violencia que estaba destrozando a su país, habló en contra de la opresión y se opuso a la injusticia junto a las personas que viven en la pobreza “.

El Papa Francisco comenzó el proceso de declarar a Romero un santo poco después de ser elegido como sumo pontífice. Alrededor de 250,000 personas asistieron a la ceremonia de beatificación de Romero, el penúltimo paso para convertirse en un santo, en San Salvador en mayo de 2015.

A inicios de este año, la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano declaró que había ocurrido un milagro después de la intercesión de Romero, el último paso antes de ser proclamado santo. Una mujer salvadoreña embarazada de 34 años, a quien se le diagnosticó una enfermedad terminal, dio a luz de manera segura y se recuperó completamente después de las oraciones de su familia y de su iglesia en busca de la intercesión de Romero.