En los últimos años, los hábitos de consumo de alcohol han experimentado un cambio significativo, impulsado principalmente por la generación millennial, compuesta por personas nacidas entre 1981 y 1996, actualmente con edades de 29 a 44 años, según Beresford Research. Esta generación está desafiando los patrones tradicionales de bebida y adoptando un enfoque más consciente y equilibrado.
Para muchos Millennials, la cuestión ya no es “cuánto beber”, sino cómo disfrutar del alcohol de manera que se alinee con su salud, bienestar y valores sociales. Esta generación consume menos alcohol que las anteriores y no lo considera un componente indispensable de la vida social. En su lugar, buscan un consumo moderado que priorice la salud mental, la atención plena y la calidad sobre la cantidad.
La tendencia se refleja en el auge de bebidas sin alcohol, la curiosidad por la sobriedad y la preferencia por vinos y cócteles artesanales. Además, los Millennials suelen practicar el “consumo social”, disfrutando del alcohol principalmente en ocasiones especiales y evitando el consumo frecuente o en solitario.
Factores como menores ingresos disponibles en comparación con generaciones anteriores, mayor conciencia sobre los riesgos del alcohol y la búsqueda de alternativas saludables para reducir el estrés, como el ejercicio, la meditación o los hobbies, han reforzado este cambio. Incluso los efectos más intensos de las resacas a medida que envejecen contribuyen a una tendencia hacia estilos de vida más moderados o sobrios.
Según datos de Gallup News, mientras que el consumo nacional de alcohol se ha mantenido estable en alrededor del 60% en las últimas cuatro décadas, el consumo entre adultos jóvenes de 18 a 34 años ha disminuido en 10 puntos porcentuales durante los últimos 20 años, pasando del 72% al 62%. Este descenso refleja un cambio generacional hacia prácticas más saludables y conscientes, redefiniendo la relación entre los jóvenes adultos y el alcohol.

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