Manuel Zelaya “Me derrocaron porque no me vendí ni negocié”

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El guardia de Power Chicken del bulevar Morazán nos detiene cuando estamos a punto de entrar al restaurante. “Allá los llama Mel Zelaya”, dice. Nos acompaña al parqueo y señala el vehículo del ex presidente. La ventana del lado derecho empieza a bajar lentamente. “Subite, acá haceme la entrevista”, me dice Mel Zelaya.

Sergio Montero, mi fotógrafo, se acomoda en el asiento de atrás. “Esperate -le dice Mel-, que allí va una bolsa de aguacates”.

Anda solo. Sin escoltas. Sin séquito que le rinda pleitesía. Nada de activistas.

El ex presidente come un combo de pollo, y escucha a José José. Le bajo un poco el volumen a Gavilán o Paloma. “Disculpe, pero es para escucharlo mejor”, le digo. Él mastica y sólo mueve la cabeza. El motor del carro y el aire acondicionado están encendidos. Llueve sobre Tegucigalpa. “Bueno, comencemos”, dice Mel Zelaya, antes de darle otra mordida a un nugguet.

Usted es un personaje querido y admirado por muchos hondureños, pero también hay otra parte que lo adversa al punto que le desea hasta la muerte. ¿Qué les diría a esas personas que no lo quieren?

Saludarlos nada más y mandarles un abrazo fuerte.

 

¿Usted no siente odio por nadie?

Es que el odio es una enfermedad y yo no estoy enfermo.

 

¿No siente ningún rencor o animadversión por nadie?

Tengo ese problema, que a mí todas las personas me caen bien. Nunca me ha caído mal nadie, ni siquiera a las personas que podrían haberme causado daño.

 

(“Amiga, hay que ver cómo es el amor, que vuelve a quien lo toma, gavilán o paloma, pobre tonto, ingenuo charlatán. Que fui paloma por querer ser gavilán”, canta José José).

 

Usted me asegura que no siente rencor ni odio por nadie. Le voy a mencionar a tres personajes y me dice qué siente por ellos. Roberto Micheletti…

Lo veo como un ser humano que cometió un error. Si pudiera ayudarle o ser un apoyo para su espíritu para que se reconciliara consigo mismo, lo haría, porque le hizo mucho daño al país por el error que cometió. Yo soy cristiano, y como tal creo que el ser humano es redimible. Nosotros castigamos al pecado, no al pecador, y si le podemos tender una mano al pecador para que se reencuentre consigo mismo y con Dios, lo hacemos. En mi corazón no existe maldad.

 

¿Romero Vásquez?

A diferencia de Micheletti, he tenido varios encuentros con él, me escribe en el chat, porque quiere conocer mi opinión de distintos temas.

 

¿Usted es asesor de él?

No, no, asesor no, pero me llama para conocer mi opinión porque él dirige un partido político, un partido muy pequeño, pero lo dirige.

 

¿Cardenal Rodríguez?

Mi maestro en Moral y Cívica. Él asumió un posición política en el golpe que le hizo mucho daño a su imagen y a la iglesia Católica. Pero le guardo mucho respeto porque antes coincidimos en muchos temas, pero en ese de 2009 ya no coincidimos.

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Políticamente hablando, ¿quién ha sido el personaje que más daño le hizo a usted?

No creo que haya una persona en especial.

 

Viniendo de alguien que fue depuesto a balazos, me sorprende su respuesta.

Mire, el que no quiere problemas, pues que se quede en su casa chineando a sus hijos y a su mujercita. El que se mete a querer a hacer cambios en una sociedad debe esperar lo peor.

 

(Ahora José José canta Payaso: “Dicen que soy un payaso porque toda mi ilusión es tenerte entre mis brazos”). .

 

No tiene odios, no guarda rencores… ¿Es feliz?

Se acomoda los anteojos: “Yo no puedo ser feliz en un mundo como el que vivimos, un mundo demasiado injusto, y yo soy muy sensible al dolor humano. La felicidad es un estado de ánimo; yo soy una persona satisfecha conmigo mismo, con mi alma, con mi espíritu y eso me da fortaleza para enfrentar los problemas”.

 

Como político, ¿Cuáles son sus mayores cualidades?

La tenacidad y mi amplia tolerancia. Acepto a la gente como es; yo quiero cambiar el pensamiento, pero no a la gente.

 

¿Y cuáles serían sus defectos como político?

Tal vez el mayor defecto, que lo es por el mundo en que vivimos, pero en otro mundo no sería defecto, es no negociar mis principios y valores, y eso en este mundo eso es malo, porque aquí negocian hasta a la madre que los parió. Por ejemplo, uno de los valores que defiendo es el derecho a la vida. Esa fue una de mis consignas: “No a la pena de muerte”. Por eso me derrocaron; porque no me rendí ni negocié.

 

Decía García Márquez que los ex gobernantes casi siempre tienen su nostalgia por el poder. ¿Usted sufre de esa nostalgia?

Mire, honestamente, no, porque yo ya estuve en el poder político, porque usted me habla de poder, pero el único poder real es el de Dios, pero como Dios escribe líneas rectas en renglones torcidos, nadie me entiende. Yo soy un hombre de fe, creo que existe algo superior, pero no soy fanático, religioso ni dogmático, soy sumamente racional… No como santo Tomas de Aquino, de hasta no ver, no creer, tampoco llego a eso… Creo en el método científico.

 

¿Volver a la presidencia es una obsesión para usted?

Es que ya estuve allí, sé lo que se puede hacer y lo que no. Intenté hacer muchas cosas, algunas las logré y otras no porque irritaron a la derecha de los Estados Unidos y a la derecha de aquí, a los jerarcas de la política y de la economía hondureña. Yo ya conozco el poder político y le puedo decir que un presidente no tiene poder económico ni militar, ni siquiera social. Solo poder político con un margen de maniobra pequeñísimo.

Usted me pregunta si yo quiero regresar al poder, y le digo que no. Yo le ayudé mucho al pueblo y me quitaron. Usted puede tener el control de muchos grupos y sectores, pero debe atenderlos. Si usted se rebela… Si usted no se acomoda, lo atacan y lo desprestigian.

La mano que maneja a Honduras es un grupo poderoso económico, político y militar. Si hubiera querido quedarme o hacer negocios me habría puesto de acuerdo con esos grupos poderos. Honduras iba bien en relación a lo que se había hecho históricamente. Nosotros, en diez años, íbamos a alcanzar a Costa Rica. Pero ahora retrocedimos veinte.

 

(“Me basta con un poco de tu amor, el que tengas escondido, el que nadie haya querido”, canta José José).

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LIBROS Y LLANTO

¿Siempre come en el carro?

No, mire, a veces, je, je, je… Yo me hice presidente de Honduras luchando en el área rural durante veinticinco años, después me derrocaron y fui al exilio.

 

¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

Leo varios libros. De cabecera tengo libros de filosofía, de ciencia física… Pero ahorita estoy terminando El gran diseño de Stephen Hawking. Y de forma permanente leo de política y biografías de líderes de la humanidad. No leo más porque no tengo mucho tiempo. También soy aficionado a la poesía; recuerde que soy de Olancho, tierra del oro y del talento.

 

Tierra de Froylán Turcios, Alfonso Guillén Zelaya, Clementina Suárez…

Sí… Imagínese el Himno a la materia del poeta José Antonio Domínguez… Tierra de Salatiel Rosales, Medardo Mejía. De cada diez poetas, filósofos, escritores que nacieron en la primera mitad del siglo veinte, siete eran de Olancho. Allí me crié yo y aprendí de mi madre, que es maestra, porque yo no terminé ninguna carrera. Yo estaba estudiando construcción… Ahorita estaría construyendo puentes y carreteras en esos montes, ja, ja, ja, pero preferí dedicarme a algo más noble, como la política.

 

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Con el asesinato de Berta Cáceres. Me dio dolor.

 

El papa Francisco dice que él ve a Cantinflas cuando está estresado. ¿Usted qué películas ve para liberarse del estrés?

Yo no padezco de estrés, ja, ja, ja. Me gusta mucho el tiempo en familia, estar con mi mamá, con Xiomara, mis cuatro nietos y mis hijos.

 

¿Cómo le gustaría ser recordado?

Hace días dejé ese complejo y esa vanidad de trascendencia. Yo le contesto así: según los astrofísicos, la Tierra desaparecerá en mil millones de años con todos los que estén aquí. Será el Apocalipsis, todo va a desaparecer. ¿Entonces para que voy a querer que me recuerden? Nuestra responsabilidad es qué hacemos con el tiempo que nos toca vivir. Una vez le pregunté a mi papá qué quería que le hiciéramos cuando él muriera y su respuesta fue: “Hacé lo que querrás que yo no me voy a dar cuenta”.

 

(EL PRÍNCIPE DE LA CANCIÓN dice “Es que yo vivo tan intranquilo. No me platiques más, déjame imaginar que no existe el pasado”).

 

¿Usted considera honestamente que fue un buen presidente?

Eso no lo puedo decir yo, mejor que lo diga la gente. Haga una encuesta -y muerde otro nugguet.

 

¿De qué se arrepiente de su gestión como presidente?

Es que yo hice el bien… Mire, un presidente se puede medir subjetivamente cuando alguien dice “Mi opinión es tal”. Pero mejor mire los números… En todas las materias, especialmente en materia económica y en materia de desarrollo, el mejor gobierno de la historia de este país fueron esos tres años… Trabajamos para hacer de Honduras una nación, había que darle su perosnalidad, su identidad. Aún en materia de seguridad iniciamos un proyecto que Juan Orlando no quiere hacer: la Policía Comunitaria, que es la solución al problema de la inseguridad.

 

¿Usted me quiere decir que su gobierno es el mejor de la historia? Según los indicadores que usted maneja…

¿Usted es periodista? -pregunta, mientras mastica.

 

Sí.

Es que a ustedes les enseñan a sacar deducciones sobre las palabras, ja, ja, ja, y también les enseñan a manipular. Yo le estaba expresando que un presidente no se puede calificar y que el único que lo puede juzgar es el pueblo, y usted dijo lo contrario, je, je, je.

 

Pero usted me dice que con esos datos…

Correcto -vuelve a arreglarse los anteojos-, le di datos y son los mejores de la historia. Si hay alguien que sabe de materia económica y de desarrollo es su servidor. Yo llegué sumamente preparado al Estado en todos los campos.

 

¿Cuáles fueron sus mayores aciertos?

Desarrollo económico, desarrollo social y desarrollo político, porque fue un gobierno ampliamente democrático. Estábamos haciendo el proyecto político más importante de este país, que era la Cuarta Urna. Este país no saldrá adelante de esas crisis que vive mientras no se le consulte al soberano, al pueblo. Aquí le consultan a medio mundo: al presidente, a los obispos, a los diputados, a los pastores… ¿Y cuándo le van a consultar al pueblo? La Cuarta Urna es el proyecto más importante de mi vida, todavía no le entienden y está pendiente.

 

¿Y sus desaciertos?

Es que yo no califico… Recuerde que a mí me sacaron a balazos. Y si a mí me sacó a balazos la élite que gobierna, es porque creyó que lo que yo estaba haciendo no le estaba favoreciendo, sino que favorecía al pueblo.

 

(“Ya lo pasado, pasado, no me interesa, si antes sufrí y lloré, todo quedó en el ayer, ya olvidé”).

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EL GOLPE

Yo siempre he tenido una curiosidad. En la semana previa al golpe de Estado, corrió el rumor que a usted lo iban a sacar del poder a la fuerza. El rumor fue creciendo y en la noche del 27 de junio, usted está en Casa Presidencial, en las gradas, da un discurso y unas horas más tarde le dan el golpe. ¿Por qué permitió que le dieran el golpe?

¿Usted cree que a Allende le avisaron que lo iban a matar? -me pregunta. Toma refresco-. En el caso nuestro, que fueron militares los que atropellaron y a punta de bala te extraditan, y de paso en pijama, se convierte en un golpe militar en la que los militares depositan el poder que ellos adquirieron en civiles. El mismo Romeo Vásquez me ha dicho que la orden que él tenía era de liquidarme. Ahora, recuerde que su pregunta fue -se ríe-, que por qué permití que me dieran un golpe. Es que un golpe nadie lo permite… Es pregunta suya es un poco extraviada. Fue un complot, una conspiración…

 

Es que yo le pregunto eso porque el rumor en todos lados era que a usted le iban a dar un golpe y se me hace difícil entender cómo la persona mejor informada del país, que era usted, no se hubiera dado cuenta.

Mucha gente me hizo esa consulta antes, incluso Hugo Chávez, quien me llamó el jueves, y el golpe fue el domingo, me dijo “Zelaya, ¿Qué es lo que está pasando allá? Hay muchos rumores… ¿Estás en riesgo, qué puedo hacer para ayudarte?”, y yo le dije “Nada, presidente, no se preocupe, nosotros estamos sólidos con nuestros principios. Déjelos que ellos cometan los errores. Si ellos agarran las armas que los condene la historia”. Cuando vos defendés un principio eso es más fuerte que las armas.

 

¿En el fondo no temió usted que si el pueblo se armaba y se lanzaba a una insurrección lo que hubiera habido era una matanza?

Precisamente eso es lo que yo quise evitar. Fue un cálculo mío, totalmente.

 

(“Pido un aplauso para el amor que a mí me ha llegado… Mil gracias).

 

¿Cómo le cambió la vida luego del 28 de junio?

Mi vida no cambió, pero el golpe sí me afectó económicamente, porque mis propiedades fueron allanadas, invadidas, en Olancho se metieron incluso los militares en mis casas, pero el pueblo los fue a sacar.

 

¿Y anímicamente?

Nos fortaleció, porque lo que sucedió nos dio la razón de que íbamos en el camino correcto. Usted no mata a nadie de puro gusto.

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QUÍTELE LO DE CENTRO…

¿Usted se considera un revolucionario?

Yo me considero un demócrata con espíritu revolucionario de cambios no violentos, pacíficos.

 

¿De centro izquierda?

Pero quítele eso de centro, porque lo indefinido es lo peligroso. El sistema neoliberal y el capitalismo despiadado ya caducaron.

 

Sus enemigos, que no son pocos…

Ja, ja, ja, son pocos, pero tienen poder…

 

Sus enemigos lo han calificado a usted como un burgués, un criador de caballos de raza que usa botas carísimas…

Yo soy de origen burgués, pero una burguesía ganadera que es pobre a la par de la burguesía bancaria, industrial, de las transnacionales. Los que dicen esos son analfabetos políticos. Ahora, los grandes revolucionarios salen generalmente de la burguesía.

 

(José José no para de cantar: “Qué triste fue decirnos adiós, cuando nos adorábamos más… Hasta la golondrina emigró, presagiando el final”).

 

Matías Funes dijo que lo que había en su gobierno era una patastera ideológica.

Que en paz descanse Matías, ¿verdad…? Pero él fue un hombre que nació en la izquierda y murió en la derecha, y yo nací en la derecha y quiero morir en la izquierda defendiendo las raíces de un pueblo que pide cambios.

 

¿Qué responde a aquellos que aseguran que fue en el gobierno de Manuel Zelaya donde más narcoavionetas aterrizaron?

Eso es propaganda, no es cierto, es parte de la campaña orquestada por el golpe. La cosa no es que dos personas se dicen “Venite, vos, vamos a dar un golpe de Estado”, no, primero se prepara el ambiente. Los ataques empezaron tres o cuatro meses antes del golpe… Cuando nosotros le pusimos los puntos sobre las íes a la secretaria Hillary Clinton, enviada de Obama, sobre el tema de Cuba, allí prácticamente el camino del golpe fue irreversible. Lo que hicieron fue preparar todo el ambiente necesario para crear las condiciones y dar el golpe. Todo eso fue un invento… No es que no existían las avionetas, existían como existen en todos lados… Si Estados Unidos consume cien millones de toneladas de drogas, por dónde creen que pasa… ¿Por la Luna? No, pasan por Centroamérica, porque es el corredor.

 

¿Usted aceptaría que Salvador Nasralla fuera el candidato de PAC-Libre-Partido Liberal?

La oposición está toda unida, pero divida en partidos. Nosotros renunciamos, tanto Xiomara como yo, ya días a cualquier tipo de aspiración con tal de buscar la unidad. Los que se retiraron de esa posibilidad fueron el Partido Liberal y el PAC.

 

¿Y usted qué hará para que se logre esa unidad?

¿Y por qué me dice a mí, pues? Pregúntele al pueblo.

 

¿Cómo toma usted cuando dicen que Xiomara Castro es marioneta suya?

Mastica rápidamente: “Como una ofensa a Xiomara. Eso lo hacen los machistas enfermos, los trogloditas que hay en este país. ¿Por qué no dicen que Mel es marioneta de Xiomara? Porque Xiomara es una mujer sumamente inteligente y demostró cuando yo estaba en el exilio que tenía tanto o más valor que cualquier hombre de aquí. Por esa cultura patriarcal asesinaron a Berta Cáceres”.

 

¿Cuánto le da al gobierno del presidente Hernández?

¿En calificación? Ja, ja, ja… Yo no votaría por ellos. Soy el menos indicado para calificar.

 

Con un sí o un no: ¿Teme ser extraditado?

No. No tengo delitos.

 

¿Usted ha consumido drogas?

Nunca. Esos son ataques políticos y me río de ellos. Nada de lo que digan de mí me molesta.

 

¿Y a su familia no le incomodan esos comentarios?

No. Se ríen así como yo me río ahorita, porque ellos me conocen, je, je, je. Así de sencillo.

 

¿Leyó el libro de Romero Vásquez?

Algunos capítulos. Es que hay muchas verdades a medias, tergiversadas. Jorge Rivera Avilés dijo que escribirá un libro que se llamará Las mentiras de Romeo, ja, ja, ja -se carcajea-. Óigame, ¿cómo va a creer que la Cortele iba a dar la orden para que me sacara a mí hacia Costa Rica? La Corte Suprema de Justicia jamás le dio la orden a Romeo. La Corte empezó a ver  juicio después de que me habían sacado. La Corte nunca me demandó, nunca estuve en un juzgado, nunca fui acusado. Son inventos… Fue un golpe torpe, por eso se desprestigiaron y el mundo los condenó.

 

¿Qué pasaba por su cabeza cuando el avión que lo llevaría a Costa Rica empieza a andar por la pista, se eleva y usted ve las montañas?

Yo pensé: “Me dieron la razón los de la oligarquía”. Porque cuando usted le ayuda al pueblo solo le quedan dos opciones: que lo maten o que lo saquen. Yo estoy vivo por la gracias de Diosy porque el Estado Mayor decidió no matarme. La línea y la orden era liquidarme.

 

¿Cómo se ve de aquí a cinco años?

¿En cinco años? Muerto. Tengo 64 años y en cinco estaré en el mausoleo -se ríe  Mel Zelaya. Sigue lloviendo y José José no para de cantar…

 

MENÚ RADIO HOUSE

Berta Cáceres: Heroína.

Patricia Rodas: Valiosa ideóloga y patriota.

Carretillazo del Banco Central: Una farsa de mis opositores.

Cuarta Urna: El mayor acierto de mi gobierno.

Roberto Micheletti: Lo utilizaron para hacerle daño a Honduras.

Romeo Vásquez: Un instrumento de la oligarquía.

28 de junio: Una tragedia para Honduras.

Hugo Chávez: El presidente mas demócrata y respetuoso de la democracia que haya tenido América Latina en cien años.

Cardenal Rodríguez: Se fue a la derecha.

JOH: Presidente que surgió del fraude.

Jorge Luis Pinto: ¿Quién es?… (Cuando le digo que es el DT de la H me dice “Ahhh, ojalá que nos lleve al Mundial).

Elvin Santos: Por falta de visión política perdió la oportunidad de su vida.

Isis Obed: Primer mártir de la revolución democrática que inició y está en proceso.

La Pichu: Tiene futuro político.

Olancho: Tierra del oro y del talento.

David Suazo: Lo mejor que ha sacado Honduras para Europa.

Carlos Flores: Un expresidente que después de serlo desapareció.

Masacre Los Horcones: Tragedia provocada por los militares.

Jorge Canahuati: Un empresario de los medios.

Libre: Una esperanza.

Salvador Nasralla: Buen amigo.

Mel Zelaya: Humano, demasiado humano.