María Salinas, es una madre soltera de diez hijos, cuyo recibo de la energía le llegó alterado, a pesar de tener pocos artículos eléctricos en su vivienda.

“Me vino un recibo de 2,700 y no tengo esa cantidad para pagar”, dijo la fémina implorando ayuda.

Recalcó que para sostener a sus diez vástagos vende golosinas en la colonia Ramón Amaya Amador del Distrito Central.

Salinas, le recordó a los representantes de la Empresa Energía Honduras (EEH) que utiliza una estufa de gas LPG para evitar que la factura salga alta.

La hondureña señaló que diariamente vende 150 a 200 lempiras para sostener a su familia y que es imposible que page el recibo.

“Tendré que dejar a mis hijos hambreando; no es posible esto”, apuntó en tono de protesta.