La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil le dio el 46,03% de ventaja a Jair Bolsonaro, exmilitar paracaidista y defensor de la dictadura es el candidato de la ultra derecha brasileña.

El aspirante a la presidencia de la nación sudamericana ocupa un escaño en el Congreso de Brasil y es conocido por una gran cantidad de declaraciones controvertidas, favorables a la dictadura militar y en contra de las minorías.

Bolsonaro brindó una entrevista a el diario El País, en el 2014, en la que mencionó que  las únicas minorías que pretendía defender eran las que él considera “decentes”: los discapacitados, autistas y deficientes.

Fuertes declaraciones fueron vertidas por el exmilitar, cuando le preguntaron por el colectivo LGBTI de su país. Mencionó que “los homosexuales quieren hacerse pasar por víctimas, quieren superpoderes“. Más adelante, volvió a atacar a los homosexuales, alegando que “la inmensa mayoría lo es (homosexual) por comportamiento. Por amistad, por consumo de drogas. Solo una minoría nace con defecto de fábrica“.

Bolsonaro señaló, en 2010, que “al hijo que empieza a verse así, un poco gay, hay que darle una buena tunda para cambiar su comportamiento, ¿no? Algunas personas que conozco me han dicho ‘qué bueno que no me pegaron de niño, mi papá me enseñó a ser un hombre‘”.

En 2011, brindó una entrevista a la revista Playboy, donde aseguró que “no podría amar un hijo homosexual. No voy a ser hipócrita. Prefiero que un hijo mío se muera en un accidente a que ande con un bigotón por ahí (…) Para mí, estaría muerto de cualquier forma”.

Una de sus tantas controversiales declaraciones era tan fuerte, que fue sentenciado a pagar una multa de 150 mil reales. Mencionó que si veía una pareja gay “no voy a combatir ni discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar“.