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En 2009, un grupo de políticos hondureños y oficiales del ejército dieron un golpe de Estado y derrocaron al entonces presidente Manuel Zelaya de su cargo y lo sacaron del país. El motivo, según los golpistas, era impedir que Zelaya cambiara la Constitución para que pudiera postularse para la reelección y mantenerse en el poder.
Ahora, algunos de los mismos hondureños que apoyaron ese golpe han ayudado a hacer exactamente lo que dijeron que se oponían.
La Corte Suprema de Honduras ha anulado un artículo de la Constitución que prohíbe a un ex presidente buscar un segundo mandato. La medida tuvo respaldo vigoroso del Presidente Juan Orlando Hernández, quien ahora se le permite postularse para la reelección.
La medida es replica de las adoptadas en otros países como Nicaragua, Ecuador y Venezuela, donde los presidentes han recurrido a los tribunales y juntas electorales, y han cambiado las leyes y las constituciones, para poder mantenerse en el poder, a veces indefinidamente.
Los partidos de oposición protestaron, advirtiendo que Hernández, un ultraderechista del Partido Nacional, se estaba moviendo hacia una dictadura, su reelección prácticamente está asegurada, al utilizar los enormes recursos estatales, que sería incapaz de reunir cualquier otro partido para la campaña política.
“Es una situación muy preocupante”, dijo el ex juez Guillermo López, ex presidente de la Asociación de Jueces para la Democracia, en una entrevista telefónica desde Tegucigalpa, la capital hondureña. “Si [Hernández] va por un segundo y luego un tercer mandato, podríamos tener una situación con las libertades reducidas haciéndose cada vez más evidentes.”
López era uno de un puñado de jueces despedidos por las secuelas de golpe de Estado, en el que Zelaya, que había dado un giro a la izquierda en sus políticas, fue sacado de la cama por oficiales del ejército y puesto en un avión rumbo a Costa Rica.
Los partidarios del golpe de Estado, entre ellos miembros del Partido Nacional e incluso algunos funcionarios del Partido Liberal al que pertenecía Zelaya, dijeron en su momento que los esfuerzos de Zelaya para celebrar una asamblea constituyente eran realmente sólo un pretexto para establecer cambios en la constitución que habrían permitido su reelección. El negó rotundamente que ese era el motivo.
Los años transcurridos desde el golpe de Estado se han caracterizado por un enorme aumento de la violencia, incluyendo los asesinatos de activistas sindicales, campesinos, políticos y periodistas, con Hernández aumentaron al darle más autoridad a los militares.
A Zelaya finalmente se le permitió regresar a Honduras, donde formó un nuevo partido. En el 2013, su esposa, Xiomara Castro, candidata a la presidencia, perdió las elecciones por fraude contra Hernández. Zelaya ha dicho que no tiene intención de tratar de postularse a la presidencia de nuevo, incluso pese a la nueva decisión del tribunal.
La forma en que la prohibición fue anulada está nublada por la confusión. En respuesta a una petición de un grupo de legisladores, un panel de cinco miembros de la Corte Suprema votó unánimemente el miércoles para anular la prohibición de la reelección de la constitución. Los cinco jueces fueron nombrados por Hernández o sus apoderados.
Hubo una protesta inmediata de los opositores, y el jueves uno de los jueces anunció que retiraba su aprobación y el voto en contra del cambio.
Con la decisión unánime, el caso tendría que ser oído por el tribunal conformado por 15 miembros. Pero por razones no del todo claras, la Gaceta oficial del gobierno se adelantó y se apresuró a publicar el fallo como unánime el viernes. Con eso, su entrada en vigor.
Al regresar de un viaje a los Estados Unidos el fin de semana, Hernández declinó hacer comentarios sobre la decisión del tribunal o de la forma en que se manejó, diciendo: “Déjenme trabajar.”
Los opositores, entre ellos los principales partidos políticos de la oposición, dijeron que el fallo pisotea la Constitución y rompe un pacto importante con el pueblo. Muchos países de América Latina tenían la prohibición de la reelección como respuesta a décadas de dictaduras militares y de un solo partido.
“No hay nada confuso, turbio o contradictorio” acerca de la prohibición de la Constitución sobre la reelección, escribió el columnista Max Velásquez Díaz en el diario hondureño La Tribuna. “Turbia, confusa y contradictoria es decisión [de la Corte].”
Los defensores dijeron que era inconstitucional prohibir a un ex presidente convertirse nuevamente en candidato. No estaba claro si con el tiempo se añadirán los límites del mandato de sistema electoral de Honduras.
“¿Es la reelección presidencial un paso en falso para la democracia hondureña incipiente, débil y maleable?”, preguntó el columnista Aldo Romero. “El futuro cercano traerá una respuesta, pero lo que sí es cierto es que estamos sometidos a la presión de la “fiebre reeleccionaria de América Latina”, donde los que lo tienen no quieren renunciar al poder, y los que ya lo han tenido están desesperados por regresar”.
27 de abril 2015, 13:59 | Reporte desde la Ciudad de México

Por Tracy Wilkinson

http://www.latimes.com/…/la-fg-a-honduran-coup-20150427-sto…