El domingo 21 de diciembre, la palabra clave “misa de Navidad en Gaza” cobró un significado especial luego de que la parroquia Católica de la Sagrada Familia, en la Franja de Gaza, celebrara su tradicional servicio navideño a pesar del bombardeo de fuerzas israelíes que dañó gravemente su estructura y cobró vidas en las adyacencias.
La comunidad cristiana se reunió bajo la amenaza constante de ataques aéreos, desafiando el miedo para mantener viva su fe y tradiciones.
La iglesia, considerada uno de los últimos refugios para cristianos en la zona, fue parcialmente destruida por el bombardeo, lo que resultó en la muerte de al menos 17 civiles que se resguardaban allí.
Pese a ello, líderes religiosos y feligreses optaron por no cancelar la misa de Navidad, convirtiéndola en un acto de resistencia espiritual frente a la violencia del conflicto.
Durante la ceremonia se elevaron oraciones por los fallecidos y por el cese de la guerra, recordando la importancia de la solidaridad y el apoyo humanitario.
Religiosos mantienen esperanza entre los escombros de la guerra
El sacerdote responsable de la iglesia bombardeada expresó que, aunque muchas familias han perdido todo, la comunidad mantiene la esperanza y la fe como hilo de unión en medio del dolor.
A nivel internacional, la noticia ha generado preocupación sobre el respeto a los lugares sagrados, mientras organizaciones humanitarias instan a la protección de civiles y espacios religiosos ante la grave situación humanitaria en Gaza.

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