La Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido una orden de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, acusándolo de la deportación ilegal de cientos de niños desde Ucrania. Rusia, por su parte, no reconoce la jurisdicción del tribunal y ha rechazado las acusaciones.
El ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, advirtió que un tribunal polaco independiente podría ordenar que el gobierno detuviera a Putin si su avión cruzara el país rumbo a La Haya. La orden de la CPI obliga a los Estados miembros del tribunal a arrestar a Putin si pisa su territorio.
Sikorski agregó que, de llevarse a cabo una cumbre internacional, Rusia probablemente tendría que buscar rutas alternativas para evitar volar sobre países de la Unión Europea donde se cumpliría la orden de arresto.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, mantiene relaciones más estrechas con Rusia que otros países de la UE, y Budapest ha asegurado que permitiría la entrada de Putin para la cumbre y su regreso. Por su parte, Bulgaria indicó que podría autorizar el uso de su espacio aéreo si esto contribuyera a garantizar la paz en Ucrania, aunque aún no ha recibido solicitudes oficiales de viaje por parte de Rusia.
El conflicto plantea un dilema para la organización de la cumbre, ya que cualquier ruta aérea hacia Europa occidental podría involucrar territorio de Estados miembros de la CPI, obligando a Rusia a planificar cuidadosamente su tránsito internacional.

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