Juicio de “El Chapo”: Todo sobre el capo que incriminó a Peña Nieto

Juicio de “El Chapo”: Todo sobre el capo que incriminó a Peña Nieto

Alex Cifuentes Villa, en el centro, ex asistente personal de Joaquín Guzmán Loera, el capo mexicano conocido como “El Chapo”, testificó durante cuatro días en el juicio por drogas de su ex jefe. Créditos Oficina del Fiscal de los Estados Unidos, Distrito Este de Nueva York
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  • notibomba | 17-01-2019.7:16 pm.

Como el miembro más joven de una famosa dinastía de narcotraficantes, el Sr. Alex Cifuentes Villa,  ya estaba ayudando a su padre a secar y empacar cocaína a la edad de 10 años. Unos años después, se hizo amigo de un importante ayudante del narcotraficante Pablo Escobar, quien se había mudado a su edificio en Medellín, Colombia. Comenzó a jugar boliche con los guardaespaldas del ayudante.

Pero hace aproximadamente una década, el Sr. Cifuentes, que tenía más de 40 años, estaba en una situación desesperada, recuperándose de una cirugía de páncreas y cargando con una gran deuda de su hermano mayor que fue asesinado. En su testimonio en el en el juicio de “El Chapo”, confesó que por obtener dinero rápido, fue contratado como asistente personal de un antiguo socio: Joaquín Guzmán Loera, el capo mexicano conocido como “El Chapo”.

El Sr. Cifuentes trabajó con el Sr. Guzmán durante seis años, organizando su agenda, gestionando sus negocios de drogas, comprando sus armas, eliminando a sus enemigos e incluso participando en el proyecto de realizar película. Cifuentes, sin que nadie se lo imaginará ha pasado los últimos cuatro días traicionando a quien era su “patrón”, participando como testigo en el juicio por drogas que se lleva a cabo en Nueva York en contra de “El Chapo”.

Si bien su testimonio detallado sobre el cártel de Sinaloa del Sr. Guzmán fue perjudicial para la defensa de su exjefe, fue su confesión el martes que bajo interrogatorio lo que probablemente será más recordado: el Sr. Cifuentes declaró que justo antes de las elecciones presidenciales de México en 2012, el Sr. Guzmán le dio a Enrique Peña Nieto, quien finalmente ganó las elecciones, un soborno de $ 100 millones.

El juicio del capo, en el Tribunal del Distrito Federal en Brooklyn, ha salido a relucir figuras de alto nivel en las últimas nueve semanas, desde el principal proveedor de cocaína del Sr. Guzmán, quien cambió su rostro con cirugía plástica, hasta el experto en tecnología que le construyó a “El Chapo” un sistema de teléfono celular encriptado y que luego el mismo trabajó con la F.B.I. para hackearselo.

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¿Quién más podría describir al jurado, cómo una vez planeó “fusionar” cocaína en “cubos de plástico” y enviarla a Canadá con la ayuda de los hermanos gemelos en la mafia? El Sr. Cifuentes también dijo que mintió sobre su verdadera ocupación en una solicitud para la ciudadanía mexicana, diciendo que vendía “plantas sumergibles”.

Los fiscales federales han dicho en documentos judiciales que el Sr. Cifuentes tiene un interés “poco ortodoxo” como por ejemplo en varias ocasiones ha ido a ver a un brujo. Dijo que una vez hizo un viaje a Ecuador para comprar cocaína para el Sr. Guzmán, llenando una nevera con $ 1 millón y viajando en alta mar en un bote para seis personas.

El Sr. Cifuentes se acercó por primera vez al Sr. Guzmán a fines de 2007 cuando se fue a vivir con el narcotraficante (y su séquito de secretarias, empleadas domesticas y guardaespaldas) en una serie de escondites secretos en las montañas de la Sierra Madre. Antes de que llegara, dijo el Sr. Cifuentes, el Sr. Guzmán vivía en una choza rústica con sillas plegables de plástico y muebles de madera improvisados. Fue solo después de que apareció, que el Sr. Guzmán adquirió las comodidades modernas como un televisor plasma.

En los próximos seis años, el Sr. Cifuentes estuvo involucrado en casi todos los aspectos del negocio del Sr. Guzmán. Su asistente personal, Andrea Vélez Fernández, una vez trató de ayudar al capo a sobornar a un general del ejército a quien ella proveía con “damas de compañía” de una firma de modelos que ella dirigía. Pero el Sr. Guzmán más tarde quiso asesinar a la Sra. Vélez, el Sr. Cifuentes dijo que el realizaría el trabajo por lo que envió a su esposa a Canadá para contratar a unos sicarios para que pudieran asesinar a la que era la asistente de Guzmán.

Sus vínculos con el Sr. Guzmán terminaron poco después de que el Sr. Cifuentes fue arrestado por las autoridades mexicanas a fines de 2013; fue arrestado en un modesto rancho en las afueras de Culiacán que estaba protegido por los guardaespaldas personales del “rey”, un equipo conocido como el Grupo de Ántrax. Al cabo de un año, testificó que su hermano Jorge, que ya estaba bajo custodia en los Estados Unidos, lo convenció para que cooperara con los fiscales en el caso del Sr. Guzmán.

La familia Cifuentes no siempre se había llevado tan bien. El miércoles, el Sr. Cifuentes dijo al jurado que una vez le había pedido a su sobrino que matara al novio de su sobrina después de que sospechara que el hombre era un informante. Algunos años más tarde, después de que el sobrino intentó secuestrar a su abuela, la madre del Sr. Cifuentes, también intentó asesinar al sobrino.

Cuando el Sr. Cifuentes apareció por primera vez en el estrado de testigos el jueves, movió su cabeza al Sr. Guzmán de una manera solemne que parecía decir: “Así es como esto termina, viejo amigo”. Devolviendo el gesto, el Sr. Guzmán también hizo el mismo gesto.

Y así comenzaron los cuatro días, que el Sr. Cifuentes dio su testimonio con la barbilla en alto, al parecer no por arrogancia, sino para ver mejor a través de sus dos córneas trasplantadas. Sus relatos se referían a temas serios, como el supuesto soborno del Sr. Guzmán al Sr. Peña Nieto, pero también detalles como el hecho de que otro de los principales lugartenientes del capo una vez entregó a miembros de su círculo interno gorras de béisbol con la leyenda “Cartel de Sinaloa”.

Al final, el Sr. Cifuentes dijo el martes que se había divertido durante sus 40 años de carrera, ganando dinero, perdiendo dinero, gastándolo en automóviles y en mujeres.

Con información de la AP, Reuters, Alan Feuer