La obra de amor de Nuria Pérez quedó sellada en el universo. Esta joven enfermera adoptó a una recién nacida que solo tenía un año de esperanza de vida.
Pérez recuerda que visitó a la pequeña por un mes, como parte de su trabajo en un hospital de Argentina. Su amor por la pequeña Zoe fue tal que no dudó en llevarla a casa y darle los cinco mejores años.
“Si va a vivir una vida tan cortita, sería bueno que tuviera una mamá”, dijo Nuria, que pensó al enterarse de que la niña solo tenía un año de esperanza de vida.
La menor padecía de hidranencefalia, enfermedad que no permite el desarrollo de los hemisferios cerebrales; impidiendo el desarrollo de su cuerpo con normalidad.
“Al no tener sus hemisferios formados no podía ver, tampoco escuchar, obviamente no iba a poder caminar”, recordó Pérez.
Indicó que la pequeña logró tener cinco años de vida, los mejores que les pudo dar por las complicaciones que tenía.
“Era necesario que tuviera una mamá, un hermano, abuelos, tíos, primos, una casa, una cama, su ropita, sus juguetes”, dijo la enfermera sobre su decisión de adoptar a la pequeña.
Resaltó que la niña vivió cinco años de vida y no solo un año, como los médicos le habían dicho, era la esperanza de vida.
Asegura que le dolió la partida de su pequeña Zoe, pero que después de cinco años ya no quería que siguiera sufriendo y decidió que después de una recaída de salud no se le intubara.
La historia ha conmovido a cientos de personas que le agradecen haberle dado a esta pequeña los mejores años de vida.

Fotografías cortesía. / Vía redes sociales.