Gleny Bernárdez es una hondureña garífuna conocida como “la flaca” Bernárdez quien es originaria de Santa Rosa de Aguan. Desde los 13 años reside New York, Estados Unidos.

Hace tres años que se mudó a Houston Texas, donde inició un nuevo proyecto de vida. Fundó su propio negocio llamado Glenys’s queques”.

Gleny empezó haciendo 50 queques. Actualmente hace de 300 a 500 en un día o dos, lo que la ha convertido en la primera mujer garífuna en hacer envíos a más de 25 estados en EEUU. También ha realizado envíos a México.

“Mi sueño desde niña ha sido el poder brindar apoyo a mujeres violadas, ancianos enfermos o niños sin hogar y se que algún día podré cumplirlo. Tener un negocio de pan garífuna nunca estuvo en mis planes, pero en una ocasión una amiga me pidió que le hiciera unos queques, me acordé como los hacía mi madre, ya que ella fue quien me enseñó, y el resultado final fascinó a mí amiga. Fue ella (mí amiga) quién me aconsejó que hiciera para vender, mi reacción inmediata fue un “estas loca, yo no vendería queques”.

Sin embargo,en el pasar el tiempo, eran las personas las que lo probaban y me aconsejaban lo mismo, hasta que me anime hacerlos y empece a llevarlos a Wani Kitchen, un restaurante de un hermano Garífuna, aquí en Houston”, relata con orgullo la hondureña.

A pesar de que no cuenta con ayuda constante, eso no le ha impedido realizar lo que se ha propuesto. La única ayuda que tiene es la de sus hijos, quienes son los que le ayudan a empacar.

Gleny cuenta que su negocio le ha traído bendiciones y respaldo por sus clientes. Pero no todo ha sido facil. También ha recibido humillaciones, insultos de personas solo por el hecho de vender “queques”, lo han considerado como un trabajo denigrante.

“Nada de eso me detiene, de hecho, tiene efecto contrario, ya que esas cosas por malas que parezcan me recuerdan que hay quienes aún sin querer, están pendiente de ti y de tus logros. Y si se que alguien más me ve, entonces doy lo mejor de mí, para que vean esa mujer guerrera que no agacha la cabeza y no se dan por vencida”, puntualizó.

Su gran logró se lo debe a Dios y a su familia y a su cultura porque es gracias a su riqueza ancestral es que hoy puede llevar las recetas de sus ancestros a la mesa de muchos hogares.

Fuente: Lo que callamos las Negras.