Una hondureña fue expulsada de tiendas Extra en la ciudad de San Pedro Sula, por amamantar en un pasillo a su bebe de apenas 6 meses.

Gabriela Cubas hizo la denuncia a través de sus redes sociales en donde relató como un guardia de seguridad la increpó por estar amamantando a su bebe 6 meses.

“Nunca me había sentido tan humillada y denigrada en mi corta vida. Hoy fui a Súper tiendas Extra en San Pedro Sula, ave Junior, a comprar una alfombra para mi bebé, pues resulta que como solo salí del trabajo y me fui no andaba biberón, andaba con mi bebé y el se revolvió porque tenía hambre”, comenta Gabriela.

“Me fui al último pasillo y mi mami me jaló un banquito y me senté a amamantar a mi hijo. No tenía ni 5 minutos cuando llegó el guardia a decirme que no podía estar en el pasillo sentada”.

“En ese momento pensé que era porque estaba en el banquito entonces le pregunté si me podía sentar en el suelo a lo que respondió que no era porque estuviese sentada sino por estar amamantando”.

“Sentí un fuego y un nudo en la garganta. Una señora que estaba a la par mía le dijo que fuese más considerado ya que mi bebé de 6 meses estaba dormido”.

Pero el, le dijo que eran las “reglas del lugar”. “Me levanté y me ardía la piel de lo molesta que estaba, salí llorando de ese lugar. Jamás volveré”, finalizó.

Contrario a otros países, en Honduras no hay una Promoción y Concientización Pública sobre la Lactancia Materna, que tiene como objetivo instruir los beneficios que trae amamantar a los bebes y que se establezca el derecho a amamantar en público.

Por qué es tan importante amamantar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la lactancia materna comience dentro de la primera hora de vida del niño y que se realice de forma exclusiva hasta los 6 meses. Si bien luego de ese período se suman otros alimentos, la lactancia puede prolongarse incluso hasta después de los dos años. La necesidad de amamantar demanda, entonces, de dos a tres horas diarias, que chocan de manera inevtiable con la reinserción de la madre en la vida laboral y con los tabúes sociales.

En ese marco, muchas madres se enfrentan diariamente con el problema concreto de que los niños no deciden en qué momento tienen hambre: posponer o resistirse a la lactancia en esa instancia no sólo puede irritar al bebé sino que además pone en peligro su alimentación y nutrición, vital en los primeros meses de vida.

Además, la falta de amamantamiento puede producir en la madre dolores, la obstrucción de los conductos galactóforos, la infección de los pezones, conocida como mastitis, o una futura insuficiencia en la producción de leche.