Honduras es un mundo sin mañana: exmilitar migrante

El periódico mexicano, del estado de Chichuahua, El Diario, publicó en su versión digital la entrevista hecha al migrante hondureño Leonel de Jesus, quien emprendió un viaje de cuatro meses hacia Estados Unidos, dejando todo atrás en Honduras. El periodista Miguel Chavarría de El Diario hizo la entrevista.

Presto servicio militar en Honduras y logró ascender hasta sargento, oriundo de Nueva Ocotepeque, Ocotepeque, ha logrado sobrevivir realizando trabajos de albañilería en las ciudades y pueblos por los que transita hacia la frontera de Estados Unidos.

De Jesús, exmilitar hondureño, manifiesta que regresar a Honduras equivaldría a vivir en un mundo sin mañana, lo dijo mientras sostenía sobre su hombro una mochila con un número de celular tatuado en su tela y un mensaje escrito en un pedazo de cartón: hola soy de honduras porfavor apollenme, gracias y que Dios les bendiga.

“Yo me deslindé de La Bestia y fui viajando por bus o por ‘ride’. Casi no me relaciono con mis paisanos porque el 90 por ciento de los que viajaron conmigo eran maras y vienen solo a molestar”, dice Leonel, de pie en el crucero de la Avenida Independencia con la calle de Deza y Ulloa.

Leonel tiene 51 años y prestó su servicio militar por nueve años durante su juventud. Dice que peleó contra la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) durante la Guerra Civil de El Salvador (1980-1992).

“Entonces yo era un militar de carácter obligatorio, eran 24 meses y let’s go para su casa, pero fui ascendiendo hasta sargento segundo y ya me fui quedando con un sueldo”, contó el migrante y exmilitar, quien lleva cuatro meses de viaje hacia el norte.

Abandonó su natal Nueva Ocotepeque en Honduras para cruzar a Cozumel, Quintana Roo, desde Belice. Fueron viajes largos hasta Querétaro, donde se estableció de forma temporal a trabajar para ahorrar y retomar la ruta hacia Nuevo León.

“Logré llegar a Monterrey y de ahí me pasé a un pueblo que se llama Miguel Alemán (Tamaulipas), pero no pude cruzar por motivos de dinero”, contó. Los coyotes de la región no le aceptaron los trescientos dólares que tenía en su cartera; le faltaban novecientos más. “Luego me replegué y me dijeron que por Chihuahua estaba más fácil y que había mucho trabajo”, añadió.

Leonel dejó el país luego de “empeñar” su casa cuando su esposa murió por cáncer de mama. Sus hijas, por lo pronto, continúan en Honduras, el país del “mundo sin mañana”.

En cuanto a la Caravana Migrante, Leonel les deseó la mejor de las suertes. “Independientemente de todo, estas cosas son bíblicas. Sé que de los compas centroamericanos viene gente de todo un poco; como viene gente malosa de la mente, también viene gente muy profesional”.

El exmilitar, quien también se dedicó al campo y a la albañilería, comentó que se quedará en la ciudad de Chihuahua lo que queda del año. “Todo depende del trabajo que agarre. Tampoco quiero vivir a la intemperie y pues maybe y pueda tener el dinerito para ir a rentar en un hotelito, para ducharme”, contó Leonel, quien pudo comer ayer y conseguir nueva ropa gracias a los policías municipales.

Aunque migrantes beliceños habían dicho a El Diario que recomendaban a los integrantes de la Caravana Migrante “cuidarse de los municipales”, Leonel opinó lo contrario. “Se han portado a todísima madre. Me han apoyado. A lo que es a nivel nacional, también me ha ido bien. He conocido a bellísimas personas mexicanas”, aseguró.

El tramo debe continuar para el próximo enero, hacia Ojinaga para cruzar a la ciudad tejana de Presidio. “Me han dicho que las fronteras de Juárez y Tijuana son muy peligrosas, pero siempre he tratado de esquivar los peligros, el campesinado me enseñó a trabajar y a cuidarme”, cuenta el hondureño, luego de levantarse la camisa y mostrar su costilla rota, producto de una golpiza propinada hace tres meses.

“Me van a encerrar 90 días sí no tomo medidas de seguridad. Tengo que hacer las cosas bien y despacio, debo ahorrar dinero”, explicó Leonel, quien ofreció sus servicios de albañilería para trabajos en la ciudad, y así ahorrar los dólares que le faltan para cruzar el otro lado.

Aquí puedes leer la entrevista.