Pakistán declara guerra abierta contra Afganistán en respuesta a una serie de atentados recientes que han dejado víctimas en territorio paquistaní.
El gobierno pakistaní ha confirmado que sus fuerzas armadas han lanzado ataques directos en Kabul, capital de Afganistán. Esto marca una drástica escalada en la tensión regional.
Pakistán acusa a Afganistán de no actuar contra los grupos militantes que llevan a cabo atentados en Pakistán, lo que el Gobierno talibán niega.
Tras un alto el fuego inicial mediado por Qatar y Turquía se celebraron varias rondas de negociaciones. Sin embargo, los esfuerzos no han dado lugar a un acuerdo duradero.
Contexto del conflicto entre Pakistán y los talibanes
La relación entre Pakistán y los talibanes ha sido históricamente ambigua, oscilando entre la confrontación y la negociación.
Autoridades paquistaníes justifican los bombardeos en Kabul afirmando que Afganistán sirve como refugio para los militantes responsables de estos ataques.
Según reportes de agencias, Pakistán sostiene que la falta de acción del régimen talibán afgano contra el TTP constituye una amenaza directa a la seguridad nacional.
Funcionarios afirman que la ofensiva militar continuará hasta erradicar la presencia extremista en la región.
Este giro en la política exterior paquistaní podría tener repercusiones tanto para la estabilidad en Asia Central como para las relaciones internacionales.
Diversos analistas advierten sobre la posibilidad de una expansión del conflicto y el impacto en la población civil afgana.